jueves, 24 de noviembre de 2016

Dietas rapidas de adelgazamiento, 3ª parte


Peligros de las dietas rápidas de adelgazamiento
   Habitualmente, los regímenes dietéticos de pocas calorías tienen un aporte de proteínas por debajo del requerimiento básico, con lo cual la persona consigue una pérdida de peso a expensas del tejido muscular (éste representa nuestra reserva proteica), movilizando mínimamente el tejido graso. Las pérdidas rápidas de masa muscular producen lógicamente una sensación de cansancio constitucional que, junto a la sensación de hambre inicial, hacen que la persona abandone el régimen.
   Así, cuando una persona llega a esta decisión sin tener en cuenta unos pasos sucesivos de realimentación, se produce una espectacular recuperación del peso anterior, pero esta vez en formación de tejido graso.
   Muy a menudo las dietas rápidas se repiten con frecuencia a lo largo del año o según temporadas, desequilibrando el funcionamiento normal del metabolismo y la proporción de tejidos, debido a la pérdida muscular que se produce durante el régimen y a la ganancia de tejido graso que se da en la fase de recuperación.   De esta manera la persona, dieta a dieta, empeora su estado corporal hasta niveles casi irreversibles.
   Y es que las dietas rápidas se saltan con mucha frecuencia las fases de adaptación gradual como la fase restrictiva calórica con preservación proteica, fase de mantenimiento y control evolutivo, fase de realimentación progresiva o la etapa de recuperación con alimentación disociada. En realidad, las etapas de dieta restrictiva calórica, realimentación o mantenimiento, tienen que ser valoradas de un modo progresivo, sin afectar la fisiología del organismo y preservando sus funciones metabólicas y depurativas.
• En cuanto a la alimentación, lo más importante de una dieta rápida es respetar el nivel de necesidades proteicas diarias.
De esta forma, se mantiene lo principal en un régimen, es decir, la pérdida del tejido graso, respetando el nivel proteico orgánico representado por la musculatura, la piel y los órganos internos.
• Es imprescindible llevar un control médico para poder valorar la evolución y las posibles indicaciones médicas complementarias. Por ejemplo, la pérdida de peso, por término medio, debe de oscilar entre 1,5 y 3 Kg a la semana, manteniéndose regular a lo largo del tratamiento, aunque se sabe que al principio del régimen (las dos primeras semanas) la pérdida es mayor, debido a un re- equilibrio hidroelectrolítico de nuestro organismo (pérdida de agua).
• No se debe abandonar una dieta rápida de un modo súbito, sino que hay que iniciar la fase de realimentación progresiva para finalizar el tratamiento con una alimentación completa, equilibrada y disociada, en la que se restablezcan unos hábitos alimentarios apropiados y adaptados a la persona. Todo ello, unido a la ausencia del efecto rebote, tan común en las dietas carenciales convencionales, consigue estabilizar el peso adquirido en una proporción considerable.
• Es preferible repartir los alimentos en cuatro o cinco ingestas al día y en horarios regulares, y evitar la ingesta
antes de acostarse.
• La pérdida de masa muscular y el cansancio consecuente hacen que, en muchas ocasiones, la persona siga una dieta rápida con un cambio también en la actividad física de tipo sedentario.
   Y es que la valoración de la repercusión orgánica de una dieta también se mide por la posibilidad de llevar a cabo la actividad física normal. Es más, una vez se preserve el componente muscular orgánico, es importante hacer ejercicio físico de forma progresiva y regular, ya que este hecho, junto con la dieta, ejerce una acción selectiva sobre la combustión de las grasas y, en su caso, ayuda a quemar las calorías liberadas por la degradación de dichas grasas. Por lo tanto, se recomienda la práctica de algún deporte al aire libre o media hora de ejercicios gimnásticos.
• En las dietas rápidas, se pueden producir dos tipos de acúmulos tóxicos: por un lado la cetonemia (aumento de cuerpos cetónicos), en relación a la degradación de las grasas y a su metabolización forzada, debida a la ausencia de azúcares simples. Por otro lado, la uremia (aumento del ácido úrico), debida al catabolismo de las proteínas estructurales (musculatura).
   Para evitar la cetonemia, hay que tomar alimentos (hidratos de carbono complejos como féculas y almidones) que contrarresten parcialmente los cuerpos cetónicos. En el caso de la uremia, se deberán tomar alimentos alcalinos (verduras y leche o derivados lácteos no ácidos) y fitoterapia drenadora (abedul, zarzaparrilla, diente de león...).
   En ambos casos de acumulo tóxico, se produce una acidosis metabólica que debe contrarrestarse con una ingesta suplementaria de líquidos alcalinos (zumos de verduras y aguas mineralizadas).
   A modo de conclusión, hay que recordar que no se deben practicar con asiduidad dietas de adelgazamiento, ni hacer cambios frecuentes en la alimentación.
   Para mantener el peso ideal una vez finalizada la dieta, es importante seguir un régimen normal pero de tipo disociado (combinando bien los alimentos) y llevar un control ponderal, pesándose cada semana. Cuando se produzca un ligero aumento de peso, éste se deberá perder rápidamente aumentando la actividad física y reduciendo las raciones alimentarias (sobre todo en grasas y azúcares).
   Es más fácil impedir un aumento de peso que perder una ganancia ya instaurada y progresiva.


 

 

 

 

miércoles, 23 de noviembre de 2016

Dietas rápidas de adelgazamiento, 2ª parte


Pautas intermitentes
   Estas pautas introducen de forma intermitente una dieta alternativa del tipo “monodieta” (a base de zumos de frutas, derivados lácteos o combinando ambos grupos alimentarios en un mismo régimen). En cualquier caso, estas conductas sólo son útiles como pautas de mantenimiento.

Ejemplo de dieta hiperproteica-hipocalórica
Desayuno
yogur desnatado
queso magro
infusión o café
Media mañana
yogur desnatado
infusión o café
Comida
consomé
ensalada variada
ración de cárnicos magros o huevo infusiones o café
Media tarde
un yogur
almendras tostadas
infusión
Cena
consomé
ensalada o verdura
ración de cárnicos o queso
infusiones


Dietas no aconsejadas
Dieta del Dr. Atkins
   Este régimen, que ha gozado de gran popularidad desde que el médico norteamericano Robert C. Atkins publicó en 1972 sus teorías en un libro de gran difusión, tiene su precursora en la llamada dieta Banting. La historia de esta dieta empezó en 1860, cuando alguien sugirió a William Banting, que pesaba 92 kilos y era incapaz de perder peso, que se abstuviera de tomar leche, mantequilla, azúcar, patatas y fruta, y que únicamente consumiera carne y pescado. Así perdió 22 kilos.
   La idea fundamental de la dieta del Dr. Atkins estriba en reducir al máximo e incluso eliminar los hidratos de carbono durante los primeros días. Así pues, este régimen desequilibrado se basa en un aporte libre de proteínas y grasa, con la práctica exclusión de los hidratos de carbono. Esta situación metabólica provoca en el organismo una gran formación de cuerpos cetónicos y, como consecuencia, una pérdida de apetito.
   Esta dieta puede dar lugar inicialmente a un espectacular adelgazamiento, debido a una gran pérdida de agua y electrolitos (sustancias minerales que intervienen en el metabolismo del agua: sodio, potasio y cloro). De este modo, los resultados iniciales, junto con la amplitud de selección de alimentos, que normalmente suelen estar prohibidas (cortezas de cerdo, mantequilla, nata, panceta, charcutería, etc.), hacen que sea muy apreciada.
   Pero a largo plazo aparecen una serie de consecuencias que asustan a la persona y favorecen el abandono de la dieta: vómitos, náuseas, cefaleas, y todos aquellos signos típicos de un estado de “acetona». Y es que las características del régimen pueden ocasionar elevadas hiperuricemias (aumentos de ácido úrico en sangre), y, tal como he referido, una cetosis. Además, el contenido de fibra de esta dieta es escasísimo o nulo, lo que provoca estreñimiento y las consecuencias que de ello se derivan.
   En cuanto a las contraindicaciones, los pacientes con tasas de colesterol elevadas o con incidencia o predisposición a ello, no deben realizar este tipo de dieta. Lo mismo ocurre con los pacientes con problemas de hipertensión, cardiocirculatorios, renales y con alteraciones metabólicas.


Régimen hiperproteíco de Linn
   Este régimen, que apareció en 1976 y se divulgó en un libro titulado La dieta de la última oportunidad, es una cura comercializada hidroproteica (compuesta de proteínas y agua), que permite a la persona interesada ingerir una cantidad de 200-300 calorías de leche al día, diluidas en aromas afrutados. Este régimen también incluye un aporte complementario de 200 g de legumbres frescas, acompañadas de un complemento vitamínico y mineral.
   Es una dieta muy estricta con la que se consigue un adelgazamiento muy rápido, pero provoca una desnutrición a las personas que la siguen que puede llegar a ser grave, por lo que este régimen debería ser autorizado sólo en centros especializados.


Dietas disociadas (de Hay)
   La dieta disociada recomienda el consumo de proteínas y de hidratos de carbono por separado, y se basa en la hipótesis de que las proteínas necesitan para su digestión un medio ácido, mientras que los hidratos de carbono precisan un medio alcalino.
Este autor supone que todas las enfermedades se curan con “la dieta separada”; sin embargo, esta dieta carece de fundamento científico; aunque es inofensiva, no favorece la curación de ciertas enfermedades.
   En realidad, si los individuos obesos logran reducir su peso con esta dieta es por que moderan sus hábitos alimentarios y abandonan el consumo de alcohol y las comidas desordenadas.


Dieta de Antoine
   Ésta es una variante de la dieta disociada, y consiste en consumir cada día un tipo de alimento distinto.  Aunque en general es un régimen rico en hidratos de carbono, existe un déficit de aporte de proteína durante dos o más días a la semana. Como resultado, se produce fatiga y adelgazamiento a expensas de la masa muscular.
Macrobiótica
   La dieta macrobiótica se desarrolla en diez etapas, que van desde una alimentación que es positivamente adecuada (aunque basada en ideologías ciertamente revolucionarias), pasando por una progresiva restricción de alimentos, hasta alcanzar la última etapa, en la cual se consumen exclusivamente cereales integrales (según esta teoría, el arroz integral seria el alimento más perfecto y equilibrado). Esta dieta es deficiente en muchos nutrientes. En su última etapa es escasa en proteínas de valor biológico. También es deficitaria en vitamina B2, A, C, D, y su contenido en hierro y calcio es escaso, ya que su absorción se ve dificultada por la presencia de ácido fítico en la cáscara de los cereales.
   Otro inconveniente es que si se prolongan las últimas etapas durante mucho tiempo, el régimen puede producir fatiga.

Dieta de la Clínica Mayo
   Esta dieta no tiene ninguna relación con la célebre clínica Mayo de los Estados Unidos, es muy desequilibrada, excluye todo los productos lácteos y en ella se consume diariamente gran cantidad de huevos.   Tiene una duración de catorce días y está compuesta por menús fijados de forma muy rígida y sin ninguna imaginación. Quizás buena parte de su éxito reside en que es hipocalórica (sólo contiene 800 Kcal), por lo que el peso se pierde con facilidad. Sin embargo, tiene el inconveniente de que no ofrece al paciente la posibilidad de responsabilizarse y disciplinarse, pues los que la recomiendan aseguran que tras finalizar la dieta el metabolismo cambia y es muy difícil volver a recuperar peso. Ello no es cierto y el paciente vuelve a engordar rápidamente.

 

 

 

martes, 22 de noviembre de 2016

Dietas rápidas de Adelgazamiento, 1ª parte


Resultados y contraindicaciones
La consolidación de la delgadez como ideal estético ha llevado a la aparición de un sinfín de propuestas en forma de dietas rápidas que prometen eliminar peso en poco tiempo.                       
Conocer las bases de estos regímenes ayuda a determinar sus posibles riesgos.

   Los objetivos principales de las dietas de adelgazamiento son la pérdida de peso y la educación alimentaria del paciente, fenómeno este último que la mayoría de dietas de temporada o de urgencia no suelen cumplir. La aparición de este tipo de regimenes “rápidos” se produce básicamente con la llegada de la primavera y el buen tiempo, debido a la proximidad verano, época en que la estética desempeña un papel principal.
   Es en este contexto cuando la búsqueda de dietas rápidas y divertidas que combinan alimentos más o menos apetecibles, o bien de regímenes muy estrictos pero que se soportan por la brevedad de tiempo de duración, hace que se siga un sinfín de dietas sin validez nutritiva ninguna, que, si se mantienen de forma persistente, pueden generar problemas de cierta gravedad.
   Lo mismo sucede cuando la selección de este tipo de dietas no está guiada por el consejo de un especialista, ya que no todas las personas se encuentran en estado óptimo para realizar estos descalabros nutritivos.
Tipos de dietas rápidas
   Las alternativas dietéticas para “perder kilos” o adelgazar rápidamente se pueden concretar en varios grupos. Pero además, existen aquellos regímenes denominados dietas hipocalóricas equilibradas.
   Éstos contienen aproximadamente de 800 a 1.600 Kcal, en una proporción equilibrada de los nutrientes (50% en forma de hidratos de carbono, 30-35% en forma de grasas y 15- 20% en forma de proteínas), y en ellas se recomienda la exclusión de la ingesta de alcohol y bebidas que contienen gran cantidad de hidratos de carbono simples (azucarados).
   Dado que las dietas equilibradas son ricas en verduras y frutas, no es necesario un aporte adicional de vitaminas y minerales, aunque por prevención, muchas veces se prescriben suplementos, ya que el paciente disminuye la ingesta de los alimentos citados con el fin de acelerar el proceso de adelgazamiento.
   Con estas dietas se suele conseguir un descenso ponderal de 5-6 Kg/mes durante el inicio, y posteriormente esta cifra desciende a unos 2,5 Kg/mes, durante un año, siempre que estos kilos estén en exceso.

Dietas especiales o atípicas
Ayuno total (o dieta cero)
   El ayuno total consiste, como bien puede suponerse, en no ingerir ninguna clase de alimentos, aunque sin embargo, se suministra agua a voluntad, vitaminas y sales minerales.
   Esta dieta es cada vez menos utilizada, ya que requiere hospitalización y vigilancia continuada. Además, los exiguos resultados a largo plazo no justifican el enorme sacrificio y el gasto que comportan al enfermo, especialmente porque cuando la persona suspende el ayuno absoluto suele ganar peso con rapidez.
   Esta pauta genera complicaciones importantes (cetosis), depleción de potasio (hipopotasemia), anemia, acidosis láctica, lo que unido a la necesidad de hospitalizar al enfermo, la hacen muy poco aconsejable.


* No se debe cometer el error de confundir el ayuno absoluto con el ayuno terapéutico o terapia de ayuno, que es una interrupción voluntaria de la toma de alimentos.
Dietas con muy pocas calorías o ayuno modificado
   Son dietas líquidas o semilíquidas, que se utilizan en obesidades importantes o, en determinados casos, como tratamiento inicial. Son dietas (de IV grado) de VCT (Valor Calórico Total) de entre 300 y 500 Kcal, con un aporte proteico de unos 40- 70 g diarios de proteína (entre el 40 y el 60% del total calórico) de alto valor biológico, siendo el resto calórico suministrado fundamentalmente por hidratos de carbono: 60g (37%) y grasas: 24g (32%). Para evitar graves complicaciones, estas pautas deben tener en cuenta los suplementos de vitaminas y minerales.
   Estos tratamientos suelen ser bien aceptados, aunque a veces se pueden presentar síntomas de cefaleas, fatiga, intolerancia al frío y pequeñas crisis diarreicas. Otra de sus ventajas es que su prescripción no precisa ingresar al paciente, el cual puede realizar una actividad laboral normal.
   Por otra parte, los efectos anoréxicos (pérdida del apetito) de estas dietas son menores que los del ayuno absoluto, puesto que al contener una porción de hidratos de carbono suficiente para las necesidades diarias, éstos eliminan la formación de cuerpos cetónicos (cetonas), los cuales son anoregíneos. Sin embargo, la pérdida ponderal es similar a la que se obtiene con el ayuno absoluto, obviándose, además los peligros que este último conlleva.
   Otra de las ventajas del ayuno modificado sobre el ayuno absoluto es que el primero no produce una caída tan rápida del metabolismo basal (que en el ayuno total es aproximadamente del 20% o superior). Esto se debe principalmente a la disminución de la T-3 (hormona tiroidea de estructura proteica), provocando como consecuencia un estado de hipotiroidismo en el que el paciente se queja muy a menudo de frío, letargia (o sueño morboso profundo y continuado) durmiendo mucho más de lo habitual. La presencia del aporte proteico impide la disminución de la albúmina, del hematocito, de la hemoglobina, de los hematíes y del hierro sanguíneo (sideremia). Asimismo, el mínimo aporte necesario de glúcidos impide la pérdida de potasio, sodio y calcio, y las complicaciones que dicha pérdida conlleva. Por último, con el ayuno absoluto se da, con mucha frecuencia, la formación de un hígado graso debido a la excesiva movilización de ácidos grasos del tejido adiposo y a la acumulación de éstos en el hígado.
   Este tipo de dietas con muy pocas calorías son muy estrictas y sólo se pueden utilizar durante periodos de tiempo limitados, con un máximo de 15 días. Durante este periodo se deben realizar controles analíticos y del corazón (electrocardiograma).


Dietas hiperproteícas
   Las dietas hiperproteícas se basan en el aumento total de las proteínas (hasta 100-120 g por día en una dieta hipocalórica). Así, por ejemplo, en una dieta de 1200 Kcal corresponderían del 30 al 40% del total de las calorías).
   Estos regímenes se apoyan en el elevado efecto térmico de las proteínas, es decir, en el gasto energético ocasionado por su metabolización. Este gasto energético asciende al 20-30% del total calórico. Por ejemplo, en una dieta con 100 g de proteínas, éstas aportan, por combustión celular, un valor energético de 400 Kcal en forma de calor (un gramo de proteína libera cuatro kilocalorías), pero para poder llegar a producirse esta combustión, se ocasiona una liberación energética “extra” a expensas del material de reserva (las grasas). Esta energía extra oscila entre el 20-30% del valor calórico total de las proteínas ingeridas, lo cual se traduce en un valor de 80-120 Kcal, que se suman a las 400 totales.
   La ventaja de esta dieta es que es muy bien admitida por parte de los pacientes, pero no se puede prescribir durante mucho tiempo, pues no es equilibrada y, por otra parte, puede ocasionar un exceso de ácido úrico libre en sangre. Este ácido aparece como resultado del metabolismo de la proteína alimentaria, pero sobrecarga de ácidos al organismo, y puede ocasionar depósitos de éste en las articulaciones (gota) en pacientes con predisposición.
   Así pues, es una dieta válida como alternativa temporal a una dieta hipocalórica equilibrada o como inicio de un tratamiento.
   Por otra parte, dentro de este grupo también se encuentran las dietas que aportan unas 1000 Kcal diarias, aunque no son tan estrictas como las de ayuno modificado. Éstas se pueden aplicar a obesidades del grado IV (mórbida) y III (con sobrepeso grave) y si se complementan con vitaminas y minerales, pueden realizarse durante un periodo bastante largo de tiempo (siempre bajo la supervisión de un dietista).


 

 

lunes, 21 de noviembre de 2016

Las Acelgas, 2ª y últiam parte


 Historia
   Dioscórides comenta de la Acelga: «Por la nitrosidad que tienen, engendran malos humores. Las acelgas cocidas, y puestas, el fuego de Sant Antón, y semejantemente las quemaduras». Laguna hace una explicación etimológica: «Las acelgas se llaman en latín betoe porque sus tallos, cuando están de simiente cargados, por la parte alta se doblan como una “b”. Mantienen las acelgas muy poco, y con harto desabrimiento, aun que convienen más que las malvas. Los antiguos no hicieron mención de las espinacas: las cuales creería yo que son especie de acelgas». Culpeper dice: «Son buenas para el mal de cabeza y en los encharcamientos que se producen en algunas afecciones del cerebro. Si se aplica sobre las sienes, reduce las inflamaciones de los ojos; ayuda a las quemaduras; la decocción en agua y vinagre sana el picor si se bañan con ella y limpia la cabeza de caspa, pellejos y escamas secas, y alivia las úlceras, siendo muy recomendada para la calvicie y la caída de cabello».
Caracteristicas
   La Acelga es una planta bianual. En las especies de cultivo, la raíz presenta forma de tubérculo; en estado salvaje muestra una raíz enjuta. Las hojas de la roseta basal son grandes y brillantes, y se van haciendo más pequeñas a medida que se elevan en el tallo floral.
Componentes principales
   El jugo contiene basta un 27% de sacarosa, además de coniferina, galactinol, vanillina y gran cantidad de ácidos orgánicos y azúcares. Uno de los principios activos de mayor interés es la betaína, un derivado del ácido trimetilaminoacético. Entre los aminoácidos, destacan las siguientes: guanidina, isoleucina. glutamina y arginina. Finalmente se encuentran saponinas, derivados de la xantina y colina.


Virtudes medicinales – Propiedades Terapeuticas
   La Acelga es hepatoprotectora y disminuye los triglicéridos (grasa de la sangre) por su contenido en betaína, la cual interviene en los procesos de meúlación hepática. La betaína transforma los triglicéridos en lipoproteínas; de esta manera, facilita el metabolismo de las grasas. Por ello se ha recomendado el jugo de acelga en casos de esteatosis hepática, arteriosclerosis y trastornos circulatorios. Existen investigaciones que estudian su poder antioxidante y su eficacia en el tratamiento de ciertos tipos de tumores. El jugo de acelga también está indicado en el tratamiento de las micosis interdigitales, como el pie de atleta. La acelga no tiene ninguna toxicidad y, a pesar de su alto contenido en azúcares, es recomendable en las dietas de los diabéticos por la fibra que contiene y por ser fácilmente asimilable.
El mejor momento y la mejor forma de comer acelgas.
   Aunque las Acelgas pueden comerse a lo largo de todo el año, desde el punto de vista dietético, la mejor época para comer Acelgas es el invierno, puesto que es el momento en que las hojas adquieren un color verde oscuro y un contenido más elevado en principios, sobre todo en vitaminas. Las Acelgas combinan muy bien con muchos alimentos, pero resultan especialmente interesantes combinadas con las legumbres. Las legumbres aportan su elevado contenido en proteínas, mientras que las Acelgas proporcionan su gran riqueza en vitaminas y minerales. Las Acelgas favorecen la digestión de las proteínas de las legumbres y evitan que estas sean responsables de la aparición de malas digestiones y de las temidas flatulencias. Dada su riqueza en minerales las Acelgas son verduras con muy buen sabor natural. Esto quiere decir que, a la hora de cocinarlas, no hace falta aderezarlas demasiado, puesto que su buen gusto natural permite comerlas con facilidad. En realidad, no haría falta añadirles sal, puesto que las acelgas son muy ricas en sodio. Simplemente, una buena ración de acelgas hervidas con una cucharadita de aceite de oliva las convierte en un plato delicioso y nutritivo. Todo ello no quiere decir que esta verdura no pueda cocinarse con una elaboración más sofisticada y que tenga que comerse forzosamente hervida ya que se puede freír, gratinar, Servir en tortilla, con queso, a la vinagreta, etc. Hay que ser prudentes en el tiempo de cocción de esta verdura, se trata de hojas, no se deben hervir durante mucho tiempo, tanto para que no se destruyan sus vitaminas, como para que no pierdan su sabor, convirtiéndose en una masa amorfa sin ningún valor nutritivo y completamente insípida. Las Acelgas demasiado cocinadas pierden todas sus vitaminas y no saben a nada. Unos 20 minutos será suficiente en el caso de las Acelgas hervidas. Si queremos freír las acelgas con un poquito de ajo, bastará rehogarlas dos o tres minutos en la sartén con el aceite bien caliente. Cuando se combinan con otros alimentos que requieren una cocción más prolongada, como el arroz o las judías secas, se puede empezar a cocer estos alimentos primero y añadir las Acelgas al final de la cocción. Las pencas son más duras y deben hervirse el doble de tiempo que las hojas. Una vez hervidas, se deben escurrir bien y dejarlas sobre otra fuente. Posteriormente pueden servirse tal como están, simplemente aliñadas con limón o con aceite de oliva. Resultan muy deliciosas cuando se las cubre con salsa de bechamel y se gratinan en el horno. Si queremos cocer las acelgas con las pencas, es mejor cocer durante unos 20 minutos solamente las pencas, luego añadiremos las hojas y las dejaremos cocer unos 20 minutos más. Nunca debemos dejar las acelgas que nos sobren para la comida siguiente o guardarles cocinadas en el frigorífico. Las Acelgas, tal como pasa en las espinacas, son verduras que fermentan con mucha facilidad por lo que, deben prepararse para le comida del momento. El mejor momento y la mejor forme de comer acelgas.
   Existen en las verdulerías y en los supermercados muchas variedades de Acelgas disponibles a lo largo de toda la temporada. La Acelga es una verdura barata y saludable que debe estar siempre presente en el carro de le compra. Las mejores Acelgas del mercado son las más tiernas. Son acelgas tiernas aquellas que tienen las hojas bien tersas y de un verde oscuro brillante, mejor con los nervios de la hoja poco destacadas. A medida que la planta crece, las hojas se vuelven más acartonadas y lacias y la nervadura se hace más dura y gruesa. Cuando las Acelgas son viejas, su sabor se vuelve amargo y son demasiado duras para comer. Si se quiere conservar las Acelgas, deberán meterse en una bolsa de plástico y guardarlas en le nevera un máximo de dos días, con la condición de que no se hayan lavado antes y no se hayan troceado. Las pencas pueden aguantar más tiempo, siempre que se separen de las hojas. Las pencas de acelga deben estar tersas, su color bien blanco o, en el caso de las variedades coloreadas, bien brillante y uniforme. Cuando la planta envejece, las hojas deben rechazarse, pero las pencas todavía se pueden comer aunque su gusto resulte un poco más picante. (Hay persones que prefieren este sabor más destacado y las dejan madurar para preparar sus platos con ellas)


domingo, 20 de noviembre de 2016

Las Acelgas, 1ª parte


Una de las verduras más ricas en vitamina A y vitamina K
   Las Acelgas contienen cantidades elevadísimas de vitamina A. Solamente son superadas por otras
verduras ( verdolagas, espinacas y berros) o algunas hortalizas ( zanahorias, cebolletas o pimientos) Las
Acelgas, al igual que las espinacas, u otras verduras de color verde oscuro son ricas en betacarotenos, unos componentes que, una vez dentro del organismo, se transforman en vitamina A. Esta vitamina se la conoce vulgarmente como
vitamina de la vista porque su presencia en el organismo garantiza una buena salud ocular. Comer Acelgas abundantemente ayudara a prevenir o remediar muchas enfermedades de la vista como la pérdida de visión, la ceguera nocturna las cataratas o el glaucoma.
   Igualmente ayuda a los Ojos a superar infecciones bacterianas, como en la conjuntivitis.
   La vitamina A ayuda Igualmente a fortalecer el sistema inmunológico, haciéndonos más fuertes frente a las Infecciones y frente a las enfermedades infecciosas del aparato respiratorio como anginas, resfriados,
faringitis, sinusitis, bronquitis, etc. La presencia de este alimento en la mesa favorecerá también el buen estado del cabello, la piel o las mucosas.
  Nuestra piel generará en brillo y en lozanía y nuestro cabello se mantendrá más fuerte. La vitamina A ayuda a prevenir la sequedad de la piel, a cicatrizar las heridas o demás imperfecciones de la piel. Este alimento resulta conveniente pare prevenir o mejorar ciertas dolencias de la piel como eccema, acné, psoriasis, piel seca, herpes, quemaduras, etc.
   Pero, entre las funciones más importantes de la vitamina A se encuentran sus propiedades antioxidantes, ideales para eliminar los radicales libres cuya presencia elevada en el organismo puede ser responsable de la aparición de numerosas enfermedades degenerativas. Se ha comprobado que las culturas que comen alimentos ricos en antioxidantes presentan un mejor estado de salud. No hay que olvidar que, además de la vitamina A, les espinacas contienen una buena cantidad de vitamina C, y cifras más modestas de vitamina E, otros dos antioxidantes que nos ayudan a mantenernos más jóvenes y fuertes durante más tiempo. Las Acelgas son también muy ricas en vitamina K necesaria para la coagulación de la sangre y para el mantenimiento de los huesos. Comer acelgas puede ayudar a tener unos huesos más resistentes e impedir que las heridas sangren por mucho tiempo o que aparezcan hematomas al mínimo golpe. Las Acelgas son ricas en otras vitaminas y minerales.


Las Acelgas contienen mucho calcio, muy útil en la formación de los huesos y los dientes y muy necesario en la prevención de la osteoporosis. Las personas jóvenes deberían incluir este alimento habitualmente en su dieta para conseguir un crecimiento armonioso. Las personas mayores también deberían incluirlo para ayudar a que sus huesos no sean tan frágiles. No menos importante resulta esta verdura para los deportistas puesto que el calcio ayuda a prevenir los calambres en las pantorrillas algo que suele suceder con bastante frecuencia en los jugadores de fútbol, por ejemplo. Las mujeres embarazadas o lactantes beberían incluir esta verdura en sus comidas dado que necesitan una aportación extra de calcio a la que puede contribuir este alimento.
   Además del calcio, las Acelgas contienen niveles elevados de ácido fólico o vitamina B9. Esta vitamina es necesaria para que el feto se desarrollo con normalidad. El ácido fólico es necesario para prevenir defectos en el tubo neural, que constituye en los fetos en desarrollo lo que será posteriormente el sistema nervioso central (cerebro y espina dorsal) El ácido fólico interviene también en el buen funcionamiento de las células, tanto en lo que se llama hematopoyesis (formación de las células sanguíneas) como en la síntesis del DNA. Otro mineral muy interesante es el potasio. Las acelgas contienen importantes cantidades de este mineral. El potasio ayuda a establecer el equilibrio hídrico del organismo, contrarrestando al sodio. Comer Acelgas ayudará a eliminar líquidos, por lo que facilitará la dieta de aquellas personas que tengan problemas de obesidad o retención de líquidos. No debemos olvidar que las acelgas contienen más de un 90 % de y muy pocas calorías por lo que representan un alimento ideal para aquellas personas que están haciendo una dieta para adelgazar. Combinar las Acelgas con las patatas es una buena manera de potenciar la diuresis porque ambos alimentos son ricos en potasio y porque ambos pueden saciar el hambre durante un buen rato sin tener que recurrir a otros alimentos más calóricos. El hervido de Acelgas con patata es un plato nutritivo y muy sano. El color verde de esta verdura indica que estas plantas son ricas en clorofila en cuya composición entra el hierro y el magnesio. La importancia del hierro en la prevención de las anemias es un hecho por todos reconocido. Aunque las espinacas tengan la fama de llevar mucho hierro, de hecho las Acelgas contienen aun más hierro que las espinacas. Comer estas dos verduras ayudará a superar problemas de debilidad corporal por falta de hierro y resulte interesante en ciertas condiciones cuando se requiera un aporte extra de este mineral información en. Las Acelgas contienen cifras muy elevadas de este mineral es imprescindible para el buen estado del organismo dado que interviene en muchas funciones. Junto con el fósforo y el calcio participa en la formación de los huesos. Ayuda a mejorar la circulación, al prevenir la hipertensión y la formación de coágulos en las arterias que son responsables de la mayoría de ataques cardiacos. Incluso se cree que ayuda a regular el nivel de azúcar en la sangre por lo que podría ser interesante para las personas que sufran de diabetes no dependiente de la insulina. 200 gr de acelgas proporcionan 1/3 de las necesidades diarias de este mineral. Igualmente se cree que este mineral posee propiedades antiinflamatorias, antiartríticas, relajantes y antidepresivas. Su uso en la depresión, el dolor de cabeza, o la migraña ayuda a mejorar estas dolencias.

Una verdura con mucha fibra
Las Acelgas son muy ricas en fibras solubles en forma de mucílagos. Este tipo de fibra es extremadamente interesante para el mantenimiento de la salud. Además de favorecer el tránsito intestinal y prevenir el estreñimiento, este componente es muy importante en la prevención del colesterol y en la depuración de los elementos tóxicos del intestino, que podrían ser responsables de enfermedades intestinales o en el desarrollo de otras enfermedades como el cáncer. La fibra soluble actúa envuelve las toxinas en una masa gelatinosa que dificulta la absorción intestinal de estas substancias peligrosas y favorece su expulsión al exterior a través de las heces. No hay que olvidar la importancia que tiene la fibra en la prevención de las putrefacciones intestinales responsables de anomalías tan desagradables como el exceso de las fermentaciones intestinales o el dolor de barriga.
   Una función intestinal regularizada, en la que se evita el estreñimiento, resulta muy importante en la prevención o tratamiento de las hemorroides. Unas heces más blandas permiten el paso de la materia fecal sin que las personas con almorranas sientan tanto dolor a la hora de las deposiciones, mientras que una consistencia blanda de las heces resulta más adecuada para prevenir esta enfermedad.
Una verdura con elevado contenido en oxalatos.
   Las Acelgas, al igual que las espinacas, los puerros, el perejil, son plantas capaces de producir mucho oxalato sódico vegetal como resultado de su metabolismo. Este componente al combinarse con el calcio del organismo produce oxalato cálcico. Los oxalatos se han considerado entre los primeros responsables del desarrollo de cálculos renales formados por oxalato cálcico. Por este motivo muchos especialistas recomiendan que las personas con estos problemas no debieran ingerir este tipo de alimentos y, en todo caso, no deberían superar los 50 mg diarios de ácido oxálico. (1/4 de taza de espinacas al día como máximo) Igualmente hay que considerar que los oxalatos se depositan en las articulaciones del organismo y pueden producir mini lesiones por rozamiento en las mismas, especialmente en personas con articulaciones sensibilizadas por enfermedades articulatorias como la artritis. Otros especialistas, no son tan estrictos y creen que no hace falta evitar o restringir tan estrictamente los alimentos con alto contenido en oxalatos. Según su opinión, la ingestión de este tipo de plantas solamente es parcialmente responsable del desarrollo de las piedras en el riñón. Otros factores como la ingestión muy elevada de calcio, el exceso de proteínas en la dieta o la costumbre de beber poca agua parecen influir más que el simple hecho de limitar la ingestión de estas plantas a una cantidad determinada. Se prefiere hablar de un consumo moderado adecuado a la tolerancia de cada persona. Solamente se debería evitar estos alimentos en personas con anomalías corporales que producen un aumento de oxalatos, como, por ejemplo, aquellas personas con Hiperoxaluria primaria, una enfermedad en la que, por falta de enzimas, el organismo produce más oxalatos de lo normal. En condiciones normales, las personas pueden hacer uso de las Acelgas con asiduidad. Comer una ración de unos 150 a 200 gr de acelgas por persona no supone en este caso ningún riesgo para la salud.      

Hábitat: Originaria de Europa meridional, crece de forma espontanea en la región mediterránea. Existen numerosas variedades, debido en parte al hecho de que se cultiva extensamente en todas las zonas templadas del mundo. La variedad cultivada tiene una raíz mucho más tuberosa que la salvaje.

 


sábado, 19 de noviembre de 2016

Varices, como tratarlas o prevenir


Entre el 20-40% de la población padece un problema de venas varicosas. Parece probada la existencia de una predisposición familiar, además de factores influyentes como son las alteraciones hormonales, la obesidad, el embarazo, el sedentarismo, permanecer muchas horas de pie sin moverse, traumatismos repetidos, o la ingestión de anticonceptivos,
tabaco y alcohol.
A medida que la sangre fluye en sentido ascendente, la presión excesiva en el interior de las venas superficiales puede verse disminuida por el flujo, a través de las venas perforantes que conectan los sistemas superficial y profundo. Por otra parte, la trombosis o taponamiento venoso profundo puede provocar la reversión de este patrón de fluido, lo que conduce a veces a una marcada dilatación de las venas superficiales (VARICES).

   Las varices representan una alteración anatómica de las venas en las extremidades inferiores, las piernas, formando dilataciones y tortuosidades en su trayecto, producidas por un aumento de presión en el interior de dichas venas.
   Nuestras piernas poseen dos sistemas venosos paralelos de abajo hacia arriba, relacionados por una serie de venas cortas que comunican ambos sistemas. Estos dos sistemas se denominan sistema venoso superficial y profundo.
   La circulación fluye de modo ascendente hacia el corazón y del sistema superficial al profundo, de tal modo que cualquier alteración del ritmo o de la dirección de este movimiento de la sangre provocará manifestaciones de insuficiencia venosa con dilatación de los vasos.
   Este recorrido ascendente hacia el corazón se produce gracias a las contracciones musculares producidas al mover las piernas y a la presencia de unas pequeñas válvulas en el interior de las venas que impiden que la sangre retroceda hacia abajo. La incompetencia de estas válvulas y la formación de coágulos sanguíneos (tromboembolismo) es la causa más frecuente de formación de varices.
   Los síntomas varían según la gravedad. Inicialmente pueden representar sólo una alteración estética en forma de pequeños vasos superficiales enrojecidos, aislados o en ramillete. Posteriormente aparecen síntomas como son hinchazón de tobillos, hormigueo, calambres, pesadez de piernas (sobre todo al final del día y con el clima cálido). Las venas se vuelven de calibre mayor y con el tiempo aparecen signos en la piel de mala circulación, como es la deshidratación, pigmentación, eczemas, ulceraciones, hematomas al mínimo traumatismo con posibilidad de trombosis....
   La aparición de varices es signo de insuficiencia venosa y se debe a múltiples factores, siendo el más representativo el hereditario y constitucional, es decir la predisposición por la transmisión genética familiar. De aquí radica la importancia de la aplicación de Medicina Natural que modifica la predisposición a padecer determinadas enfermedades.
   Es importante remarcar que se trata de una alteración crónica y evolutiva desde el momento de su aparición, independientemente de la edad, y que por ello es importante realizar un tratamiento lo más precoz posible para evitar su evolución y las posibles complicaciones.
   La Fitoterapia dispone de plantas que mejoran el tono venoso, disminuyendo la formación de edemas y varices. Algunas actúan con una marcada acción protectora de los capilares, reduciendo su fragilidad y evitando que se produzca la aparición de micro-hemorragias y hematomas superficiales, gracias al aumento de la resistencia de la pared interna y a la reducción de la permeabilidad de los capilares.
   Los principios activos de origen vegetal que muestran una acción en este sentido son diversos compuestos flavónicos (hesperina, eriodictina, Vitamina P, rutósidos...), antocianósidos (cianidina, delfinidina, malvidina...), saponósidos triterpénicos (escina) y derivados cumarínicos (esculina, esculetina).
   Todas las plantas que ilustran esta página, poseen un marcado efecto protector de las paredes vasculares, promueven una circulación más fluida y mejoran el retorno venoso. Están indicadas en alteraciones vasculares venosas como las flebitis (inflamación de las venas), varices, hemorroides, edemas, pesadez de piernas, fenómenos tromboembólicas de extremidades inferiores...

Plantas de acción vasoprotectora
Meliloto (flor), Grosellero negro (hojas), Castaño de indias (semillas), Ginkgo (hojas), Arándano (frutos), Vid roja (hojas), Rusco (raíces) Ciprés (conos fructíferos) Hamamelis (hojas y corteza).

   De entre estas plantas, el Ginkgo tiene además una acción antiedematosa y vasodilatadora arterial periférica y cerebral, importante a tener en cuenta en problemas circulatorios como son los vértigos, trastornos de la memoria, claudicación intermitente, problemas circulatorios en los diabéticos, enfermedad de Raynaud....
   El Arándano, también denominado Mirtillo, tiene además de lo expuesto, una acción selectiva sobre los trastornos circulatorios de los capilares oculares (retinopatias) y en uso externo (decocción o tintura) se utiliza para las estomatitis (inflamación de la mucosa de la boca) y eczemas de la piel.
   Algunas de estas plantas se utilizan para tratar otras manifestaciones de congestión venosa como son la aparición de hemorroides (Vid Roja, Castaño de Indias, Cardo Mariano...).

 


   Entre las plantas nombradas, el Rusco (Ruscus Aculeatus), es muy rica en saponósidos (ruscogenona y neuroruscogenina), que le confieren una importante acción vasoconstrictora venosa, antihemorroidal, antiinflamatoria y antiedematosa. También posee flavonoides, sales de potasio y aceite esencial que le confieren acción diurética (aumenta la eliminación de agua del organismo) y reforzante de la pared de los vasos. Es casi imprescindible su utilización en problemas venosos y se puede dar tanto en uso interno como externo, aplicada en masaje ascendente de las piernas.
   No hay que olvidar que las plantas que vamos a utilizar tienen sustancias que actúan por su acción farmacológica y por ello tenemos que conocer las propiedades de las mismas y sus posibles contraindicaciones.   Al respecto tenemos el Castaño de Indias (Aesculus Hipocastanum), de la cual se utiliza el fruto y las semillas y que contiene principalmente saponinas (aescina), heterópsidos cumarínicos, minerales y aceite. Su acción vasoconstrictora, tónica venosa antiinflamatoria, antiedematosa y antihemorrágica es importante, pero esta contraindicada en el embarazo y en los niños. Además a dosis altas la aescina anteriormente nombrada puede producir náuseas y diarrea. También puede ocasionar midriasis (dilatación de la pupila) y somnolencia. Para uso externo es un buen antiinflamatorio y antiedematoso.

PREPARADOS

   Estas plantas medicinales se pueden tomar solas o asociadas, incluso se pueden combinar con plantas de acción diurética o antiinflamatoria como la Cola de Caballo, el Abedul o el Llantén.
  
Como ejemplo de prescripción tenemos la asociación a partes iguales de Ginkgo, Castaño de Indias, Vid Roja, Grosellero Negro y Arándano.
  
Otro ejemplo de prescripción sería Hamamelis, Vid Roja y Meliloto o Castaño de Indias. Tomar en forma de extracto seco micronizado o polvo de planta seca (cápsulas) o troceado de planta seca en infusión, tres veces al día (dosis bajo prescripción médica).
   A nivel local se puede preparar un gel
a base de extracto glicólico de Hamamelis, Vid Roja y Castaño de Indias, aplicándolo a modo de masaje ascendente dos veces al día. Es útil en casos de insuficiencia venosa,
piernas cansadas, varices, edemas...
   En preparados que se aplican directamente sobre la piel es mejor utilizar plantas en forma de extracto glicólico, que al no contener alcohol no irritan la piel y ofrecen una concentración en principios activos de las plantas seleccionadas adecuada para las limitaciones que impone la barrera cutánea, además ofrecen un aspecto agradable y no manchan al no tener sustancias grasas.

   En el caso de flebitis (inflamación de las venas) se utilizará preferentemente el Meliloto y la Vid Roja, de gran actividad descongestiva venosa y linfática. A estas plantas podemos asociar el Harpagofito que además de ser un buen antiinflamatorio, tiene grandes propiedades analgésicas (antidolor) y resulta muy útil en este tipo de afecciones, que van acompañadas de hipersensibilidad al contacto.
   La medicina Natural nos aporta métodos terapéuticos, como las plantas medicinales que, desde un punto de vista sintomático, pueden disminuir las molestias acompañantes e incluso hacer desaparecer las varicosidades, si estas son de instauración reciente (cambio hormonal, obesidad, embarazo, ocupacional...) y si además acompañamos al tratamiento médico medidas higiénico-dietéticas, que a continuación nombro.

CUIDADOS GENERALES

- Evitar permanecer de pie o sentados por largos períodos.
-La multiparidad, la obesidad, el estreñimiento, aumentan la presión abdominal y favorecen la aparición de varices
- Dormir con las piernas ligeramente elevadas.
- Evitar la aplicación de calor sobre las piernas, así como compresión por zonas (ligas, fajas, medias cortas, ropa apretada...). En cambio es aconsejable lo que se denomina los baños de contraste consistente en la aplicación secuencial de duchas locales de agua caliente y fría.
- Mantener una buena hidratación de la piel con la aplicación de cremas locales o aceites naturales después del baño
- Practicar ejercicio físico suave y continuado (caminar, natación, bicicleta...), en base a mantener el peso ideal y a favorecer la circulación de retorno venosa.
- Poner las piernas verticales y dejarlas un minuto al menos para vaciar las venas, ayudando con un suave masaje de la pantorrilla.
- Es recomendable el uso de zapatos cómodos, de tacón bajo y evitar las zapatillas que no sujetan el talón.
- Realizar una dieta rica en fibra, ya que se ha valorado como un factor protector del estreñimiento y de la congestión venosa.
- La fruta y verduras frescas, por su riqueza en Bioflavonoides y Vitamina C, son importantes para favorecer la reparación de los vasos sanguíneos.
- Disminuir el aporte de grasas saturadas (animales), que contribuyen al aumento de la viscosidad y problemas de obstrucción de la circulación sanguínea (aterosclerosis).


 

 

viernes, 18 de noviembre de 2016

Úlceras digesivas y su tratamiento con la Fitoterapia, 2ª y última parte


MEDIDAS HIGIÉNICO-DIETÉTICAS
  Como coadyuvantes del tratamiento médico:
+ Fraccionar la ingesta en cinco o seis tomas diarias, preferiblemente dieta blanda (purés, papillas...).
+ Deben prohibirse los alimentos a los que el paciente muestre intolerancia, así como irritantes (café, té, tabaco, alcohol, picantes, especies, sal...).
+ Se suprimirán, además, los fármacos que puedan activar la enfermedad, como la aspirina y los antiinflamatorios, incluyendo cortisona o derivados.
+ Ciertos alimentos tienen propiedades regenerativas de la mucosa gástrica debido a la riqueza de vitamina A, como es el caso de la zanahoria, el perejil, las espinacas o el zumo de patata cruda.
+ Tomar jugos frescos que neutralizan la acidez digestiva, como la zanahoria, la remolacha, la col, el apio..., así como zumos de frutas, o comer frutas maduras como la manzana (mejor rallada) o el plátano.
+ Evitar la ingesta de bebidas muy frías o calientes y bebidas gasificadas.
   En cuanto a la dieta propiamente dicha, hay que tener en cuenta ciertas consideraciones:
- Las dietas ricas en proteínas estimulan la secreción gástrica, por lo que en fase aguda se recomienda el uso de dieta ovolactofarinácea.
- Se deben suprimir carnes, embutidos, ahumados, salazones, picantes, grasas animales, fritos, legumbres, rábanos.


TRATAMIENTO MÉDICO
   A nivel farmacológico existe una gran variedad de medicamentos que cada vez se van ampliando más debido a los fabulosos ingresos que producen a la industria químico-farmacéutica, pues son medicamentos habitualmente caros y de frecuente prescripción. No hay que obviar, no obstante, que gracias a la introducción de los medicamentos antisecretores muchas úlceras que anteriormente se tenían que operar, hoy en día se “mantienen”, por el tratamiento médico, en un estado asintomático, cicatrizando la úlcera y manteniendo el medicamento a dosis preventivas.
   Haciendo un repaso de los medicamentos clásicos utilizados, voy hacer los siguientes comentarios:
- Los
ANTIÁCIDOS mejoran los síntomas inicialmente, pero producen efecto rebote, es decir el organismo reacciona fabricando más ácido. Además, son causantes de alteraciones digestivas tipo diarrea o estreñimiento, por lo que comúnmente se dan asociados varios de ello, para antagonizar estos dos síntomas. Pueden disminuir la absorción de sustancias por nuestro organismo al formar sales insolubles.
- Los PROTECTORES DE LA MUCOSA, son quizás los menos inofensivos, aunque se han descrito ciertos efectos secundarios en algunos de ellos como es hipertensión, retención de líquidos, déficit de potasio y disminución de absorción de determinadas sustancias.
- Los ANTISECRETORES, es un grupo muy variado y cambiante, debido a la aparición de efectos secundarios diversos y característicos de cada grupo. Podría citar aquí déficits de percepción sensorial, parálisis bulbar, disfunción urinaria, náuseas, vómitos, dolores musculares, cefaleas, pérdida de la libido, impotencia, crecimiento de los senos en el varón (ginecomastia), erupciones cutáneas y otras reacciones anafilácticas y anulación de la secreción gástrica (aclorhidria). No obstante, vuelvo a repetir que en los antisecretores de última generación se consigue un nivel de control de la enfermedad de un 8O% al mes de tratamiento, aunque se obliga a mantener posteriormente dosis de mantenimiento.
   El hallazgo frecuente de ciertos microorganismos ácidos resistentes en estos estados ha ampliado el tratamiento, y hoy en día se da asociado frecuentemente a lo anterior, un antibiótico de los denominados de amplio “espectro”.
   La polémica está servida entre los que opinan a favor del tratamiento combinado y los detractores. Para estos últimos, parece probable que la bacteria en cuestión obedezca a un proceso de sobre-infección añadido, y no sea la causante de la enfermedad como dicen los primeros. Lo cierto es que cada laboratorio farmacéutico realiza sus combinaciones de antibiótico y antisecretor. Faltaría saber si esta bacteria puede inducir a la enfermedad de por sí, o como dicen los más críticos es normal que en una fase de regeneración ulcerosa haya la colonización de ciertas bacterias en vistas a limpiar los detritus o necrosis de tejidos producidos, ya que de modo secundario se estimulan los mecanismos de defensa inmunitarios. Esto es frecuente observarlo en otras localizaciones.


TRATAMIENTO CON PLANTAS MEDICINALES
   Parece obvio pensar que las plantas puedan actuar de un modo directo sobre las enfermedades ulcerosas, lo cierto es que el sistema digestivo, todo y que proviene, según qué parte, de células embriológicamente distintas, es como una piel invaginada, interiorizada, en la que las sustancias que se administran vía oral pueden hacer un efecto local importante en contacto directo con la pared del tubo digestivo.
  Se distinguen tres grupos:


Plantas PROTECTORAS:
  
Contienen mucílagos con propiedades suavizantes y emolientes que actúan cubriendo la mucosa gástrica e impidiendo su irritación por los jugos gástricos. Esta acción protectora también es interesante valorarla en inflamaciones de la piel y del aparato respiratorio: Llantén, Malvavisco, Milenrama, Gordolobo, Caléndula, Consuelda, Condurango, Manzanilla dulce...
Plantas ANTIESPASMÓDICAS
  
Reducen los espasmos musculares y el movimiento intestinal, aliviando el dolor y la inflamación, y produciendo una mejor función del sistema digestivo.
   Son plantas que se utilizan de modo general en los procesos de malas digestiones o dispepsias. Así, tenemos: Manzanilla, Hinojo, Menta, Serpol, Genciana, Tila, Coriandro, Angélica, Altea, Romero, Anís...
  
Algunas de ellas contienen aceites esenciales con propiedades antibióticas, y sería interesante su utilización para evitar la infección bacteriana antes referida (Tomillo, Ajedrea, Lavanda...).


Plantas CICATRIZANTES
  
Contienen flavonoides y saponinas triterpénicas, con acción antiinflamatoria, secretora mucosa y cicatrizante.    Dentro de este grupo las más representativas son el Gordolobo o Verbasco y la Regaliz.
   Esta última suma a lo anterior una acción antiespasmódica, antiinflamatoria y antibacteriana, pero si se toma a dosis elevadas puede producir pérdida de potasio y retención de sodio, con la consiguiente retención de agua, lo cual puede producir hipertensión, dolor de cabeza, edemas, debilidad muscular o calambres, por lo que hay que vigilar las dosis, y no deben tomarlas pacientes que tomen corticoides o antihipertensivos.
   Entre otras plantas cicatrizantes tenemos, también la Agrimonia, la Consuelda y un árbol de origen tropical, denominado Croton Lecheleri.
   Este último, el Croton Lecheleri, merece una mención distintiva, debido a su origen y a su peculiar acción descubierta recientemente por científicos europeos, pues, como suele pasar a menudo, en ciertas plantas que se utilizan de modo tradicional y empírico, posteriormente se demuestra su acción terapéutica por comprobación científica. De este árbol se extrae la savia por incisión de su corteza, que tiene un color rojo, por lo que se la denomina popularmente “Sangre de Drago”.
   Sus principios activos aislados, principalmente polifenoles y alcaloides, han demostrado una importante acción cicatrizante, antiinflamatoria y antiséptica, útil tanto a nivel externo de la piel como a nivel interno en procesos inflamatorios de todo el sistema digestivo, principalmente las úlceras digestivas. Se puede aplicar también por vía rectal o vaginal en alteraciones ulcero- inflamatorias (baños de asiento).
   Viene presentado en líquido que antes de tomarse debe ser agitado, pues debido a sus características organolépticas se coagula con facilidad. La dosis aconsejada es de 4 a 6 gotas en un poco de agua o zumo, antes de las comidas.
Ante un proceso digestivo de las características típicas como proceso inflamatorio, debe
mantenerse una conducta expectativa, y si no cede con algunas indicaciones aquí observadas, acudir a un profesional,
el cual valorará un diagnóstico preciso en                         vistas a buscar el tratamiento más adecuado.

EJEMPLOS DE PRESCRIPCIÓN
Infusión digestiva antiinflamatoria
Cordurango (corteza) 25 %
Menta-poleo (*) 30 %
Manzanilla (flor) 30 %
Orégano (*) 20 %
Posología; Una cucharadita de la mezcla de plantas seca en cada vaso para infusión, después de cada comida.


Cápsulas de extracto seco para las gastritis
Regaliz 150 mg
Altea o Romero 75 mg
Manzanilla 75 mg
Posología: Una cápsula tres veces al día.
Cápsulas de extracto seco para el dolor de estómago
Menta 50 mg
Hinojo 100 mg
Coriandro 150 mg
Posología: Una cápsula tres veces al día.


Cápsulas de extracto nebulizado para gastritis y úlcera
Coriandro 75 mg
Hinojo 75 mg
Pasiflora 75 mg
Regaliz 125 mg
Posología: Una cápsula antes de cada comida.
Infusión para la gastritis
Manzanilla 40 gr
Tilo 3Ogr
Milenrama 40 gr
Posología: Una cucharada sopera de la mezcla por cada vaso de Infusión, tres veces al día.


Cápsulas de extracto seco para las úlceras gastro-duodenales
Llantén o Consuelda. 100 mg.
Regaliz 75 mg
Agrimonia 50 mg
Tila o Valeriana 50 mg
Tomillo o Lavanda 50 mg
Posología: Dos cápsulas, tres veces al día, antes de cada comida.
(*): Sumidad florida