miércoles, 29 de marzo de 2017

Cabello: Cuidalo todo el Año, 2ª y última parte


Beneficios del tinte con Henna
·    Contrariamente a lo que ocurre con los tintes químicos, la Henna no penetra en el tallo del cabello, sino que se deposita en las escamas de la cutícula.
* El tiempo de aplicación debe ser mayor cuanto más oscuro sea el tono deseado. Hay que tener mucha precaución a la hora de aplicar Henna sobre cabellos con canas, pues tras un tiempo de exposición excesivo aparecería un tono ligeramente naranja.                                                                                                                              * Al posarse sobre el Cabello, aumenta el diámetro del pelo, proporcionando un mayor volumen y resistencia. Al mismo tiempo, este recubrimiento vegetal actúa protegiendo el pelo de las agresiones externas.
* La Henna se puede emplear sobre Cabellos decolorados y teñidos, y con las precauciones necesarias, también es posible realizar con ella permanentes sobre cabellos teñidos.

12 productos para cuidar el Cabello

Weleda

Aceite capilar nutritivo
  
Compuesto de extractos oleosos de aceite de flores de trébol, aceite de cacahuete, raíz de bardana y aceite esencial de lavanda, este aceite capilar crea una envoltura protectora para los cabellos secos o castigados, a la vez que fortalece el cuero cabelludo.
   Se debe aplicar antes del lavado, extendiéndolo hasta las puntas y dejándolo actuar entre 2 y 3 horas, como si fuera una mascarilla.

Loción capilar de romero
  
Este producto está indicado para quienes buscan un tratamiento fortalecedor del cabello. A parte del aceite esencial de romero (que está combinado con otros aceites), contiene también extractos hidroalcohólicos de pimienta de muros y de hojas de rábano silvestre. Si se utiliza con regularidad, esta loción capilar recupera la fuerza y el brillo natural del cabello, además de regular la secreción sebácea y prevenir la aparición de caspa.
   Se aplica sobre el cuero cabelludo justo después del lavado y se da un ligero masaje para que el producto penetre bien.
Aceite de almendras                                                                                                                                                                                                El aceite de almendras es uno de los mejores para la piel. Es extremadamente nutritivo, por lo que además de estar indicado como limpiador facial y para prevenir las estrías durante el embarazo, también se emplea como reparador de las puntas del cabello, algo muy indicado  para después del verano.
Mascarilla nutritiva capilar
  
Formulada a base de extractos de algas y aceite de jojoba, esta mascarilla especial para cabellos secos posee una acción reparadora y conservadora. Después del lavado con el champú habitual, se aplica sobre el cuero cabelludo mojado.   Está especialmente indicada para cabellos castigados, secos o decolorados que necesitan recuperar un grado normal de
hidratación.
Cera y tinte herbal de Henna                                                                                                                                                                          La cera, a base de infusión de hoja de Henna y aceite de oliva, está indicada para fortalecer y nutrir cabellos secos, estropeados o químicamente tratados. Una vez a la semana y antes del lavado se cubre el pelo con el producto y se deja actuar de 15 a 30 minutos. Luego se aclara y se procede al avado. No es recomendable para cabellos rubios o con canas.   El tinte herbal, compuesto de Henna, polvo de planta de índigo, polvo de café y ácido cítrico, añade reflejos rojizos y da brillo a cabellos castaños y pelirrojos. Para su uso, mézclalo en 200 ml de agua hirviendo. Aplica la solución porosa resultante sobre el pelo seco desde la raíz a la punta, y cubre la cabeza con un gorro de plástico. Deja actuar el tinte entre 15 minutos y 5 horas (a más tiempo de exposición, más intensidad cíe color), lávate el pelo y aplícate un acondicionador.
Ampollas capilares C.B.X.
  
Estas ampollas están especialmente pensadas para tratamientos capilares anticaída y reforzantes. Están elaboradas a base de ingredientes totalmente naturales (jalea real, boj, ximena, ginseng y pantotenina A), que combaten eficazmente los trastornos del cuero cabelludo, corrigiéndolos de la manera más efectiva y natural.

Brillo moldeador, Serum capilar y Gel fijación fuerte
  
El Brillo moldeador proporciona definición, textura, forma y brillo al pelo, suavizando los cabellos lisos. Con una fragancia cítrica con extracto de ginseng y compuesta de pantenol y aceite de ricino, se aplica con la punta de los dedos sobre el cabello seco.
   El Serum capilar, que puede emplearse con todo tipo de cabellos, nutre y suaviza las puntas abiertas, proporcionando brillo. Se aplica sobre cabello húmedo o seco sin peinar. El Gel moldeador fijación fuerte, también con una fresca fragancia cítrica, mantiene el peinado, aporta definición y brillo.
   Para emplearlo, se aplica sobre el cabello húmedo o seco, y luego se procede al peinado. Para hacer retoques en el pelo, se aconseja humedecer el cabello.


Champú-acondicionador con algas marinas
  
Formulados a partir de un extracto natural de algas marinas (Espirulina y Fucus vesiculosus), estos dos productos de Esencial Mediterráneo hidratan y revitalizan el Cabello. El champú se debe aplicar con un ligero masaje y, después del aclarado, hay que utilizar el acondicionador, que se debe dejar actuar unos minutos y aclarar.

Reparador vitaminado con henna y jojoba
  
Este reparador pensado para cabellos dañados con puntas abiertas, nutre, refuerza e hidrata el cabello, dejándolo fácil de peinar, brillante y suave. Además no engrasa, porque es solamente absorbido por el pelo. Se aplica sobre el cabello seco o húmedo, extendiendo una pequeña cantidad de producto sobre las puntas. A la vez que hidrata y regenera, da cuerpo y textura, gracias al extracto de henna. No necesita aclarado.

Aceite natural de jojoba
  
Este aceite para cabellos secos se puede usar en estado puro o añadido al acondicionador habitual. Mejora la elasticidad de la piel y refuerza y embellece los Cabellos secos y quebradizos. Se aplica sobre la zona a tratar, frotando suavemente para ayudar a la penetración en los poros. También se puede usar como potente mascarilla regeneradora si
se deja reposar una hora antes de proceder al aclarado.


 

martes, 28 de marzo de 2017

Cabello: Cuidalo todo el Año, 1ª parte


Este es el momento del año más indicado para ocuparte de la salud de tu pelo y cuero cabelludo. Aunque los efectos del sol y del agua ya no se pueden mitigar si tomaste precauciones durante el verano, sí puedes iniciar a partir de ahora unos cuidados especiales para recuperar el buen estado del cabello y lucirlo lo más bello posible.
Utensilios adecuados
   Todas las herramientas que entran en contacto con nuestro pelo deben agredirlo lo mínimo posible, Aquí tienes algunos consejos a seguir.
* Compra
peines, cepillos, horquillas, gomas y todo lo que emplees para peinar y desenredar tu pelo de la máxima calidad posible. Esta sencilla pauta repercutirá en la salud de tu pelo evitará que se deteriore fácilmente.                              
* Evita los peines y cepillos metálicos, ya que son muy agresivos con el pelo. 0pta por utensilios de madera, con cerdas naturales y puntas lo más redondeadas posible.
* Escoge un secador que tenga regulador de la intensidad y cantidad de aire, y nunca abuses de él. Recuerda que es conveniente alejarlo ligeramente del pelo (un palmo más o menos) y repartir el calor lo más uniformemente posible
por toda la cabeza, con la finalidad de no concentrar el calor en un solo punto. Los secadores profesionales son los más adecuados para el pelo.

Champú
   No hay que hacer caso de la idea que difunde que lavarse el pelo a diario es perjudicial. Puedes hacerlo sin problemas si usas el producto más adecuado para tu pelo (normal, seco o graso). Debes enjabonarte con la cantidad justa de producto y aclarar el cabello con agua abundante. Es muy importante que la fase final del aclarado la realices a fondo, y a ser posible con agua fría, para aportar un mayor brillo al pelo.
Truco de aromaterapia
    Te propongo un sencillo truco para hidratar tu Cabello y el cuero cabelludo. Sólo tienes que añadir una gota de aceite esencial de enebro, una de romero y una de extracto de ortiga a tu champú diario y la mezcla actuará como regenerador.
Acondicionador
   Tras la aplicación del champú, puedes acabar el lavado con un acondicionador. Estos productos ayudan a reparar el nivel de aceites naturales del pelo, aportándole brillo y elasticidad. La superficie del Cabello gozará de un mejor aspecto si empleas a diario un buen acondicionador, a vez te ayudará a desenredar el pelo sin castigarlo.

Receta casera
Acondicionador de aguacate
* Medio aguacate
*
1 cucharadita de aceite de oliva
*
1 yema de huevo
   Coloca los ingredientes en un bol y tritúralos con un tenedor.
   Bate la mezcla hasta que adquiera una textura ligera y espumosa. Aplica el acondicionador sobre el pelo recién lavado con un suave masaje, que debes acentuar en las puntas. Déjalo actuar durante
15 minutos y retíralo con agua templada.
Mascarilla
   Una vez a la semana es aconsejable sustituir la crema suavizante por una mascarilla nutritiva que aporte mayor hidratación a tu pelo. Las mascarillas son muy adecuadas en esta época del año para ayudar a recuperar el buen estado del Cabello.

Laca, gel moldeador, cera, gomina...
    Si sueles emplear este tipo de productos, intenta no abusar de ellos. Aunque sean de gran utilidad para dar el toque final a tu peinado, su uso reiterado puede perjudicar la superficie del pelo, dañarla e incluso descamarla.
   Además, no desaparecen del todo después del peinado, con lo que el pelo se ensucia con mayor rapidez. A la hora de elegir un tinte para el pelo, es conveniente conocer los efectos que tienen sobre nuestro Cabello y los productos con los que está elaborado.
   La variedad existente de tintes es muy amplia, pero no todos son inocuos con el pelo. Hay muy pocos productos que puedan ser considerados
100% naturales, a pesar de que algunos se venden como “vegetales” o por su contenido en extractos vegetales.

Consejos para la elección y aplicación
* Lee detenidamente la información que se incluye en la etiqueta del producto, sobre todo fíjate si el tinte escogido contiene amoniaco y pigmentos sintéticos, dos sustancias perjudiciales para la salud capilar, pues modifican la estructura interna del Cabello. El Cabello teñido con este tipo de tintes pierde brillo y luminosidad, pero a pesar de ello estos productos siguen siendo muy habituales en el mercado, pues ofrecen mayor variedad de colores.
* Los productos denominados “tono sobre tono” o baños de color son menos agresivos con el Cabello (aunque no son totalmente nocivos), porque a pesar de no contener amoniaco sí tienen otras sustancias que agreden al pelo, aunque en menor medida.
* Los productos decolorantes más aconsejables para el Cabello son los de efecto temporal, que desaparecen con los lavados (puedes identificarlos porque tienen un único colorante). Son más prácticos de aplicar, ya que no hay que mezclar ingredientes diferentes, y se fija en las escamas sin llegar a la estructura interna del Cabello.
* Los únicos tintes que realmente se pueden considerar vegetales al 100% son los de henna, índigo o manzanilla.
La Henna
   Es el tinte vegetal más conocido, y además posee propiedades medicinales. La Henna contiene una materia prima colorante de color naranja, lo que concede a este tinte su capacidad para teñir el pelo y realizar tatuajes sobre la piel.
   La Henna es un arbusto pequeño de la familia de de las litráceas, procedente de Arabia. Es el producto conocido más antiguo que se ha usado para teñir el Cabello, y es el colorante por excelencia en Oriente Próximo para Cabello, piel y uñas.
   Esta planta se introdujo en Europa en el siglo XIX y actualmente es un ingrediente muy habitual en acondicionadores y tintes capilares. De ella se emplean para uso cosmético las flores y las hojas (después del proceso de secado se reducen a polvo), aunque también se extrae un aceite que proporciona una agradable fragancia.
   La materia colorante naranja de la henna puede dar reflejos cobrizos, rojos o caobas. El tono final del cabello dependerá del tiempo total de exposición y del color natural del pelo a teñir.
   De todos modos, las diferentes tonalidades que proporciona la Henna se deben a su combinación con otras plantas colorantes y mezclas de sales metálicas, y al ácido pirogálico (materia tánica que asegura la fijación del color).


 

sábado, 11 de febrero de 2017

Bulimia o Anorexia nerviosa ¿Delgadez o disnutrición?


Anorexia nerviosa

“Este trastorno autodestructivo se manifiesta como una extrema                                         aversión hacia la comida”

   El término “anorexia” significa falta de apetito, o en todo caso, rechazo al hábito de comer.
   El asco que la persona anoréxica siente hacia los alimentos es de tipo psicológico (nervioso), y viene determinado por una escala de valores equivocada y por el firme deseo, muchas veces inconsciente o poco consciente, de mantener un peso que, a todas luces, es insuficiente para el mantenimiento de las constantes vitales.
   La anorexia nerviosa puede llegar a ser un problema grave, y de hecho, más de una persona ha perdido la vida en el vano intento de seguir unos cánones de belleza que nunca se llegan a conseguir. Sin embargo, no debemos alarmamos innecesariamente, porque en la mayoría de las ocasiones, la anorexia nerviosa se llega a solucionar con el paso del tiempo, gracias a la maduración de la persona, a una gran dedicación por parte de los médicos y familiares, y en la mayoría de ocasiones, con la suma de todos estos factores.

Bulimia

   La bulimia es la segunda cara de este complicado problema, y significa una desmesurada tendencia a comer, incluso aunque exista una falta de apetito. Al igual que la anorexia, la bulimia es un trastorno mediado por circunstancias nerviosas, ya que en estos casos el mecanismo de la saciedad no parece tener mucho que ver con el deseo compulsivo de comer en cantidades desaforadas (por ejemplo, tres o cuatro bolsas grandes de patatas fritas).
   El efecto de la bulimia sobre muchas personas es la obesidad. Esto sucede incluso en personas que padecen de anorexia, ya que esta enfermedad suele alternar algunas fases de adelgazamiento extremo con el proceso contrario, en el cual se aumenta de peso y se llega a tener un sobrepeso considerable. El proceso, en general, comporta una falta de autoestima que se centra en la imagen corporal, ya que el individuo se ‘castiga” adelgazando mucho, como complemento a los pequeños momentos de placer que le conducen a la obesidad.

“La persona con Anorexia suele provenir de una clase social media o alta y destaca la apariencia tísica en su escala de valores”

Quién la padece

Mujeres

   La anorexia es un fenómeno que afecta casi exclusivamente a las mujeres, especialmente en edad adolescente, siendo muy raras a partir de los 30 años. El prototipo de mujer anoréxica es el de una chica blanca, adolescente, ansiosa, con una preocupación excesiva por la comida, que ha perdido la regla y con un concepto distorsionado de su propia imagen corporal.
   Mucha gente puede pensar que se trata de un fenómeno propio de personas con un coeficiente intelectual bajo, pero sucede exactamente lo contrario. La persona con anorexia suele provenir de una clase media o alta, con una educación elevada y con una familia usualmente perfeccionista, en la que la alimentación y la apariencia física juegan un papel importante. Curiosamente, no se conocen casos de anorexia en personas de color, por lo que se especula una condición genética. De todos modos, no es una casualidad que la anorexia avance paralelamente al desarrollo del nivel de vida moderno, por lo que su causa fundamental parece ser de carácter social.
   En la familia, los padres describen a su hija como una “chica modelo”, ya que es obediente, estudia (hasta que se presenta el problema) y no se rebela contra la sociedad. De hecho, esta ausencia de rebelión hacia el exterior tan propia de los adolescentes, suele ser una de las causas que desencadenan la anorexia, ya que esta enfermedad es, en el fondo, una especie de lucha o rebelión autodestructiva contra una misma.
   Otro de los aspectos propios de la chica anoréxica es que ésta sufre un cierto infantilismo (el deseo de ser como una niña) ya que, al igual que los niños, no desea la independencia, por lo que no suele aceptar responsabilidades. Sin embargo, y aunque parezca paradójico, la chica anoréxica sí reivindica la independencia en el aspecto en el que la persona es más independiente en el acto de comer.

Hombres

   Solamente una de cada quince personas con anorexia es varón, mientras que las 14 restantes son mujeres.  Además, la peligrosidad de la anorexia es menor en los hombres que en las mujeres, puesto que el índice de mortalidad es inferior. En general, los trastornos psicológicos derivados de la alimentación son más raros en los hombres, aunque esto no significa que éstos coman menos. La diferencia reside en que el hombre obeso generalmente come por placer o por estrés, y en pocas ocasiones por trastornos psicológicos. Contrariamente, los hombres delgados no suelen padecer anorexia, ya que simplemente comen menos de lo habitual, sin llegar a límites de desnutrición.
   Algunos de los pacientes masculinos con anorexia nerviosa tienen rasgas de sensibilidad que se atribuyen más a las mujeres, y no es infrecuente que entre ellos haya un mayor porcentaje de homosexuales.
   Se debe tener en cuenta que la anorexia es un fenómeno que aparece en la pubertad y, por lo tanto, en muchos de estos casos todavía no se ha producido de forma clara la definición de la tendencia sexual, por lo que el varón con anorexia se ve envuelto en un mar de dudas sobre su personalidad, que intenta solucionar con el control de la dieta.

Síntomas

   A partir del deseo de ser aceptados por su imagen y no por su personalidad, las personas anoréxicas suelen dar inicio a su problema con una dieta que nunca acaba, porque la pérdida de peso nunca es suficiente. Algunas de estas personas creen no merecer ser felices, asumen no ser dignas de disfrutar de la vida y simplemente se privan de aquellas situaciones placenteras, entre las que la comida ocupa el primer lugar.
   Para controlar el peso y los ataques compulsivos de bulimia, estas personas recurren al ejercicio obsesivo, al cálculo de las calorías de la dieta, y a la discusión constante sobre temas de salud y comida.
   Otros síntomas muy comunes son la provocación del vómito y el uso indiscriminado de laxantes, diuréticas y pastillas para perder el apetito, aun después de comer con normalidad o simplemente de no comer. A estos factores se suma la preocupación constante por la imagen que proyecta su cuerpo.
   No es extraño que la persona con anorexia alterne su problema con la bulimia y el comer compulsivamente, incluso sin tener sensación de hambre. De hecho, el mismo problema y el complejo de culpabilidad que con- lleva son las causas del atracón y la purgación posterior.
   En muchos casos estas personas aparentan tener hábitos alimenticios normales con algunos periodos de restricción. Los anoréxicos usualmente comen muchos dulces, toman grandes cantidades de café y fuman.  También utilizan asiduamente píldoras adelgazantes con el fin de controlar su apetito o laxantes para deshacerse de las calorías consumidas, lo cual no sólo es absolutamente perjudicial para la salud, sino que además es una medicación perfectamente inútil. La víctima se niega el sentimiento de hambre, se inventa excusas para evitar la ingesta de comida (“ya he comido” o “no me siento bien”), esconde la comida que dice haber comido, o intenta purgarse provocándose el vómito o tomando laxantes.

Trastornos psicológicos

   No es fácil entender a una persona que sufre anorexia nerviosa. Quien padece una alteración del comportamiento alimentario tiene, en la mayoría de los casos, una baja autoestima y un tremendo afán de controlar su entorno y sus propias emociones. La anorexia aparece como una reacción o respuesta a la guerra interna entre influencias externas e internas, conflictos emotivos, estrés y un profundo afán de perfección. La ansiedad y la infelicidad se convierten en el móvil principal de la persona, siendo la anorexia una forma negativa de manejar estas emociones.
   El hambre llena el vacío interno, que proviene de una falta de aprobación de uno mismo, y la respuesta a este sentimiento es la reducción del deseo por la comida, que surge a partir de la sensación de soledad. La persona anoréxica se siente como si estuviera gritando en un local vacío, sin que nadie respondiera (ni siquiera la misma persona) y con la necesidad urgente de salir corriendo y desaparecer.
   La persona que sufre anorexia es extremadamente sensible a las variaciones de su peso, cree estar gorda o simplemente siente pánico al imaginarse que lo es. Además, el mismo temor de perder el control sobre el impulso alimentario crea un ansia permanente que la lleva a controlar, además del apetito, cualquier tipo de emoción y reacción.
   De este modo, se recurre constantemente a dietas obsesivas y ayunos, como fórmulas para controlar el peso, los sentimientos y las acciones relacionadas con las emociones que se guardan y esconden.

El complejo de culpabilidad

   Dentro de todo este proceso juega un papel muy importante el complejo de culpabilidad, que no es más que un reflejo de la falta de autoestima o valoración personal. Este complejo aparece especialmente a consecuencia de las transgresiones dietéticas, ya que la persona anoréxica sigue teniendo apetito, aunque se lo reprime. Por eso, no sólo cualquier cosa que se come provoca un sentimiento de culpa sino que, en ocasiones, se cae en el proceso de bulimia. Es entonces cuando, a escondidas, esta persona ingiere “comida-basura” (pastas, dulces, patatas fritas o chocolate) y después, se autoinduce el vómito.
   A pesar de que se han expulsado todos los alimentos, el sentimiento de culpa persiste por el hecho de tener que ocultarlo a los que están a su alrededor y porque la persona cree posible el que hayan quedado restos de comida que puedan provocar un aumento de peso. El problema es tremendamente complejo porque la culpa reside en el ego, y es precisamente el yo interior el que debe recapacitar sobre el problema para encontrar una vía de solución.
   El carácter perfeccionista de muchas personas anoréxicas contribuye a agravar la situación, ya que el ser humano es, por esencia, imperfecto. No se está descontento solamente con una parte de la anatomía, sino que las molestias permanecen si la persona anoréxica adelgaza y se acentúan si engorda. Tampoco se está a gusto con la propia anorexia como fenómeno, ya que, por ejemplo, este estado preocupa a los seres queridos.
   La lista de situaciones cotidianas que provocan malestar es interminable, aunque la mayoría de ellas no tienen importancia para los demás. Precisamente esta culpabilidad continua es la que se debe empezar a abordar para poder ver la luz al final del túnel, ya que en muchos casos éste es un problema importante en el desarrollo de la anorexia, que debe afrontarse con paciencia.

 

 

Bulimia o Anorexia nerviosa ¿Delgadez o disnutrición?


Anorexia nerviosa

“Este trastorno autodestructivo se manifiesta como una extrema                                         aversión hacia la comida”

   El término “anorexia” significa falta de apetito, o en todo caso, rechazo al hábito de comer.
   El asco que la persona anoréxica siente hacia los alimentos es de tipo psicológico (nervioso), y viene determinado por una escala de valores equivocada y por el firme deseo, muchas veces inconsciente o poco consciente, de mantener un peso que, a todas luces, es insuficiente para el mantenimiento de las constantes vitales.
   La anorexia nerviosa puede llegar a ser un problema grave, y de hecho, más de una persona ha perdido la vida en el vano intento de seguir unos cánones de belleza que nunca se llegan a conseguir. Sin embargo, no debemos alarmamos innecesariamente, porque en la mayoría de las ocasiones, la anorexia nerviosa se llega a solucionar con el paso del tiempo, gracias a la maduración de la persona, a una gran dedicación por parte de los médicos y familiares, y en la mayoría de ocasiones, con la suma de todos estos factores.

Bulimia

   La bulimia es la segunda cara de este complicado problema, y significa una desmesurada tendencia a comer, incluso aunque exista una falta de apetito. Al igual que la anorexia, la bulimia es un trastorno mediado por circunstancias nerviosas, ya que en estos casos el mecanismo de la saciedad no parece tener mucho que ver con el deseo compulsivo de comer en cantidades desaforadas (por ejemplo, tres o cuatro bolsas grandes de patatas fritas).
   El efecto de la bulimia sobre muchas personas es la obesidad. Esto sucede incluso en personas que padecen de anorexia, ya que esta enfermedad suele alternar algunas fases de adelgazamiento extremo con el proceso contrario, en el cual se aumenta de peso y se llega a tener un sobrepeso considerable. El proceso, en general, comporta una falta de autoestima que se centra en la imagen corporal, ya que el individuo se ‘castiga” adelgazando mucho, como complemento a los pequeños momentos de placer que le conducen a la obesidad.

“La persona con Anorexia suele provenir de una clase social media o alta y destaca la apariencia tísica en su escala de valores”

Quién la padece

Mujeres

   La anorexia es un fenómeno que afecta casi exclusivamente a las mujeres, especialmente en edad adolescente, siendo muy raras a partir de los 30 años. El prototipo de mujer anoréxica es el de una chica blanca, adolescente, ansiosa, con una preocupación excesiva por la comida, que ha perdido la regla y con un concepto distorsionado de su propia imagen corporal.
   Mucha gente puede pensar que se trata de un fenómeno propio de personas con un coeficiente intelectual bajo, pero sucede exactamente lo contrario. La persona con anorexia suele provenir de una clase media o alta, con una educación elevada y con una familia usualmente perfeccionista, en la que la alimentación y la apariencia física juegan un papel importante. Curiosamente, no se conocen casos de anorexia en personas de color, por lo que se especula una condición genética. De todos modos, no es una casualidad que la anorexia avance paralelamente al desarrollo del nivel de vida moderno, por lo que su causa fundamental parece ser de carácter social.
   En la familia, los padres describen a su hija como una “chica modelo”, ya que es obediente, estudia (hasta que se presenta el problema) y no se rebela contra la sociedad. De hecho, esta ausencia de rebelión hacia el exterior tan propia de los adolescentes, suele ser una de las causas que desencadenan la anorexia, ya que esta enfermedad es, en el fondo, una especie de lucha o rebelión autodestructiva contra una misma.
   Otro de los aspectos propios de la chica anoréxica es que ésta sufre un cierto infantilismo (el deseo de ser como una niña) ya que, al igual que los niños, no desea la independencia, por lo que no suele aceptar responsabilidades. Sin embargo, y aunque parezca paradójico, la chica anoréxica sí reivindica la independencia en el aspecto en el que la persona es más independiente en el acto de comer.

Hombres

   Solamente una de cada quince personas con anorexia es varón, mientras que las 14 restantes son mujeres.  Además, la peligrosidad de la anorexia es menor en los hombres que en las mujeres, puesto que el índice de mortalidad es inferior. En general, los trastornos psicológicos derivados de la alimentación son más raros en los hombres, aunque esto no significa que éstos coman menos. La diferencia reside en que el hombre obeso generalmente come por placer o por estrés, y en pocas ocasiones por trastornos psicológicos. Contrariamente, los hombres delgados no suelen padecer anorexia, ya que simplemente comen menos de lo habitual, sin llegar a límites de desnutrición.
   Algunos de los pacientes masculinos con anorexia nerviosa tienen rasgas de sensibilidad que se atribuyen más a las mujeres, y no es infrecuente que entre ellos haya un mayor porcentaje de homosexuales.
   Se debe tener en cuenta que la anorexia es un fenómeno que aparece en la pubertad y, por lo tanto, en muchos de estos casos todavía no se ha producido de forma clara la definición de la tendencia sexual, por lo que el varón con anorexia se ve envuelto en un mar de dudas sobre su personalidad, que intenta solucionar con el control de la dieta.

Síntomas

   A partir del deseo de ser aceptados por su imagen y no por su personalidad, las personas anoréxicas suelen dar inicio a su problema con una dieta que nunca acaba, porque la pérdida de peso nunca es suficiente. Algunas de estas personas creen no merecer ser felices, asumen no ser dignas de disfrutar de la vida y simplemente se privan de aquellas situaciones placenteras, entre las que la comida ocupa el primer lugar.
   Para controlar el peso y los ataques compulsivos de bulimia, estas personas recurren al ejercicio obsesivo, al cálculo de las calorías de la dieta, y a la discusión constante sobre temas de salud y comida.
   Otros síntomas muy comunes son la provocación del vómito y el uso indiscriminado de laxantes, diuréticas y pastillas para perder el apetito, aun después de comer con normalidad o simplemente de no comer. A estos factores se suma la preocupación constante por la imagen que proyecta su cuerpo.
   No es extraño que la persona con anorexia alterne su problema con la bulimia y el comer compulsivamente, incluso sin tener sensación de hambre. De hecho, el mismo problema y el complejo de culpabilidad que con- lleva son las causas del atracón y la purgación posterior.
   En muchos casos estas personas aparentan tener hábitos alimenticios normales con algunos periodos de restricción. Los anoréxicos usualmente comen muchos dulces, toman grandes cantidades de café y fuman.  También utilizan asiduamente píldoras adelgazantes con el fin de controlar su apetito o laxantes para deshacerse de las calorías consumidas, lo cual no sólo es absolutamente perjudicial para la salud, sino que además es una medicación perfectamente inútil. La víctima se niega el sentimiento de hambre, se inventa excusas para evitar la ingesta de comida (“ya he comido” o “no me siento bien”), esconde la comida que dice haber comido, o intenta purgarse provocándose el vómito o tomando laxantes.

Trastornos psicológicos

   No es fácil entender a una persona que sufre anorexia nerviosa. Quien padece una alteración del comportamiento alimentario tiene, en la mayoría de los casos, una baja autoestima y un tremendo afán de controlar su entorno y sus propias emociones. La anorexia aparece como una reacción o respuesta a la guerra interna entre influencias externas e internas, conflictos emotivos, estrés y un profundo afán de perfección. La ansiedad y la infelicidad se convierten en el móvil principal de la persona, siendo la anorexia una forma negativa de manejar estas emociones.
   El hambre llena el vacío interno, que proviene de una falta de aprobación de uno mismo, y la respuesta a este sentimiento es la reducción del deseo por la comida, que surge a partir de la sensación de soledad. La persona anoréxica se siente como si estuviera gritando en un local vacío, sin que nadie respondiera (ni siquiera la misma persona) y con la necesidad urgente de salir corriendo y desaparecer.
   La persona que sufre anorexia es extremadamente sensible a las variaciones de su peso, cree estar gorda o simplemente siente pánico al imaginarse que lo es. Además, el mismo temor de perder el control sobre el impulso alimentario crea un ansia permanente que la lleva a controlar, además del apetito, cualquier tipo de emoción y reacción.
   De este modo, se recurre constantemente a dietas obsesivas y ayunos, como fórmulas para controlar el peso, los sentimientos y las acciones relacionadas con las emociones que se guardan y esconden.

El complejo de culpabilidad

   Dentro de todo este proceso juega un papel muy importante el complejo de culpabilidad, que no es más que un reflejo de la falta de autoestima o valoración personal. Este complejo aparece especialmente a consecuencia de las transgresiones dietéticas, ya que la persona anoréxica sigue teniendo apetito, aunque se lo reprime. Por eso, no sólo cualquier cosa que se come provoca un sentimiento de culpa sino que, en ocasiones, se cae en el proceso de bulimia. Es entonces cuando, a escondidas, esta persona ingiere “comida-basura” (pastas, dulces, patatas fritas o chocolate) y después, se autoinduce el vómito.
   A pesar de que se han expulsado todos los alimentos, el sentimiento de culpa persiste por el hecho de tener que ocultarlo a los que están a su alrededor y porque la persona cree posible el que hayan quedado restos de comida que puedan provocar un aumento de peso. El problema es tremendamente complejo porque la culpa reside en el ego, y es precisamente el yo interior el que debe recapacitar sobre el problema para encontrar una vía de solución.
   El carácter perfeccionista de muchas personas anoréxicas contribuye a agravar la situación, ya que el ser humano es, por esencia, imperfecto. No se está descontento solamente con una parte de la anatomía, sino que las molestias permanecen si la persona anoréxica adelgaza y se acentúan si engorda. Tampoco se está a gusto con la propia anorexia como fenómeno, ya que, por ejemplo, este estado preocupa a los seres queridos.
   La lista de situaciones cotidianas que provocan malestar es interminable, aunque la mayoría de ellas no tienen importancia para los demás. Precisamente esta culpabilidad continua es la que se debe empezar a abordar para poder ver la luz al final del túnel, ya que en muchos casos éste es un problema importante en el desarrollo de la anorexia, que debe afrontarse con paciencia.

 

 

Bulimia o Anorexia nerviosa ¿ Delgadez o disnutrición?, 2ª parte


Anorexia nerviosa
“Este trastorno autodestructivo se manifiesta como una extrema                                         aversión hacia la comida”
   El término “anorexia” significa falta de apetito, o en todo caso, rechazo al hábito de comer.
   El asco que la persona anoréxica siente hacia los alimentos es de tipo psicológico (nervioso), y viene determinado por una escala de valores equivocada y por el firme deseo, muchas veces inconsciente o poco consciente, de mantener un peso que, a todas luces, es insuficiente para el mantenimiento de las constantes vitales.
   La anorexia nerviosa puede llegar a ser un problema grave, y de hecho, más de una persona ha perdido la vida en el vano intento de seguir unos cánones de belleza que nunca se llegan a conseguir. Sin embargo, no debemos alarmamos innecesariamente, porque en la mayoría de las ocasiones, la anorexia nerviosa se llega a solucionar con el paso del tiempo, gracias a la maduración de la persona, a una gran dedicación por parte de los médicos y familiares, y en la mayoría de ocasiones, con la suma de todos estos factores.

Bulimia
   La bulimia es la segunda cara de este complicado problema, y significa una desmesurada tendencia a comer, incluso aunque exista una falta de apetito. Al igual que la anorexia, la bulimia es un trastorno mediado por circunstancias nerviosas, ya que en estos casos el mecanismo de la saciedad no parece tener mucho que ver con el deseo compulsivo de comer en cantidades desaforadas (por ejemplo, tres o cuatro bolsas grandes de patatas fritas).
   El efecto de la bulimia sobre muchas personas es la obesidad. Esto sucede incluso en personas que padecen de anorexia, ya que esta enfermedad suele alternar algunas fases de adelgazamiento extremo con el proceso contrario, en el cual se aumenta de peso y se llega a tener un sobrepeso considerable. El proceso, en general, comporta una falta de autoestima que se centra en la imagen corporal, ya que el individuo se ‘castiga” adelgazando mucho, como complemento a los pequeños momentos de placer que le conducen a la obesidad.


“La persona con Anorexia suele provenir de una clase social media o alta y destaca la apariencia tísica en su escala de valores”
Quién la padece
Mujeres
   La anorexia es un fenómeno que afecta casi exclusivamente a las mujeres, especialmente en edad adolescente, siendo muy raras a partir de los 30 años. El prototipo de mujer anoréxica es el de una chica blanca, adolescente, ansiosa, con una preocupación excesiva por la comida, que ha perdido la regla y con un concepto distorsionado de su propia imagen corporal.
   Mucha gente puede pensar que se trata de un fenómeno propio de personas con un coeficiente intelectual bajo, pero sucede exactamente lo contrario. La persona con anorexia suele provenir de una clase media o alta, con una educación elevada y con una familia usualmente perfeccionista, en la que la alimentación y la apariencia física juegan un papel importante. Curiosamente, no se conocen casos de anorexia en personas de color, por lo que se especula una condición genética. De todos modos, no es una casualidad que la anorexia avance paralelamente al desarrollo del nivel de vida moderno, por lo que su causa fundamental parece ser de carácter social.
   En la familia, los padres describen a su hija como una “chica modelo”, ya que es obediente, estudia (hasta que se presenta el problema) y no se rebela contra la sociedad. De hecho, esta ausencia de rebelión hacia el exterior tan propia de los adolescentes, suele ser una de las causas que desencadenan la anorexia, ya que esta enfermedad es, en el fondo, una especie de lucha o rebelión autodestructiva contra una misma.
   Otro de los aspectos propios de la chica anoréxica es que ésta sufre un cierto infantilismo (el deseo de ser como una niña) ya que, al igual que los niños, no desea la independencia, por lo que no suele aceptar responsabilidades. Sin embargo, y aunque parezca paradójico, la chica anoréxica sí reivindica la independencia en el aspecto en el que la persona es más independiente en el acto de comer.


Hombres
   Solamente una de cada quince personas con anorexia es varón, mientras que las 14 restantes son mujeres.  Además, la peligrosidad de la anorexia es menor en los hombres que en las mujeres, puesto que el índice de mortalidad es inferior. En general, los trastornos psicológicos derivados de la alimentación son más raros en los hombres, aunque esto no significa que éstos coman menos. La diferencia reside en que el hombre obeso generalmente come por placer o por estrés, y en pocas ocasiones por trastornos psicológicos. Contrariamente, los hombres delgados no suelen padecer anorexia, ya que simplemente comen menos de lo habitual, sin llegar a límites de desnutrición.
   Algunos de los pacientes masculinos con anorexia nerviosa tienen rasgas de sensibilidad que se atribuyen más a las mujeres, y no es infrecuente que entre ellos haya un mayor porcentaje de homosexuales.
   Se debe tener en cuenta que la anorexia es un fenómeno que aparece en la pubertad y, por lo tanto, en muchos de estos casos todavía no se ha producido de forma clara la definición de la tendencia sexual, por lo que el varón con anorexia se ve envuelto en un mar de dudas sobre su personalidad, que intenta solucionar con el control de la dieta.


Síntomas
   A partir del deseo de ser aceptados por su imagen y no por su personalidad, las personas anoréxicas suelen dar inicio a su problema con una dieta que nunca acaba, porque la pérdida de peso nunca es suficiente. Algunas de estas personas creen no merecer ser felices, asumen no ser dignas de disfrutar de la vida y simplemente se privan de aquellas situaciones placenteras, entre las que la comida ocupa el primer lugar.
   Para controlar el peso y los ataques compulsivos de bulimia, estas personas recurren al ejercicio obsesivo, al cálculo de las calorías de la dieta, y a la discusión constante sobre temas de salud y comida.
   Otros síntomas muy comunes son la provocación del vómito y el uso indiscriminado de laxantes, diuréticas y pastillas para perder el apetito, aun después de comer con normalidad o simplemente de no comer. A estos factores se suma la preocupación constante por la imagen que proyecta su cuerpo.
   No es extraño que la persona con anorexia alterne su problema con la bulimia y el comer compulsivamente, incluso sin tener sensación de hambre. De hecho, el mismo problema y el complejo de culpabilidad que con- lleva son las causas del atracón y la purgación posterior.
   En muchos casos estas personas aparentan tener hábitos alimenticios normales con algunos periodos de restricción. Los anoréxicos usualmente comen muchos dulces, toman grandes cantidades de café y fuman.  También utilizan asiduamente píldoras adelgazantes con el fin de controlar su apetito o laxantes para deshacerse de las calorías consumidas, lo cual no sólo es absolutamente perjudicial para la salud, sino que además es una medicación perfectamente inútil. La víctima se niega el sentimiento de hambre, se inventa excusas para evitar la ingesta de comida (“ya he comido” o “no me siento bien”), esconde la comida que dice haber comido, o intenta purgarse provocándose el vómito o tomando laxantes.


Trastornos psicológicos
   No es fácil entender a una persona que sufre anorexia nerviosa. Quien padece una alteración del comportamiento alimentario tiene, en la mayoría de los casos, una baja autoestima y un tremendo afán de controlar su entorno y sus propias emociones. La anorexia aparece como una reacción o respuesta a la guerra interna entre influencias externas e internas, conflictos emotivos, estrés y un profundo afán de perfección. La ansiedad y la infelicidad se convierten en el móvil principal de la persona, siendo la anorexia una forma negativa de manejar estas emociones.
   El hambre llena el vacío interno, que proviene de una falta de aprobación de uno mismo, y la respuesta a este sentimiento es la reducción del deseo por la comida, que surge a partir de la sensación de soledad. La persona anoréxica se siente como si estuviera gritando en un local vacío, sin que nadie respondiera (ni siquiera la misma persona) y con la necesidad urgente de salir corriendo y desaparecer.
   La persona que sufre anorexia es extremadamente sensible a las variaciones de su peso, cree estar gorda o simplemente siente pánico al imaginarse que lo es. Además, el mismo temor de perder el control sobre el impulso alimentario crea un ansia permanente que la lleva a controlar, además del apetito, cualquier tipo de emoción y reacción.
   De este modo, se recurre constantemente a dietas obsesivas y ayunos, como fórmulas para controlar el peso, los sentimientos y las acciones relacionadas con las emociones que se guardan y esconden.


El complejo de culpabilidad
   Dentro de todo este proceso juega un papel muy importante el complejo de culpabilidad, que no es más que un reflejo de la falta de autoestima o valoración personal. Este complejo aparece especialmente a consecuencia de las transgresiones dietéticas, ya que la persona anoréxica sigue teniendo apetito, aunque se lo reprime. Por eso, no sólo cualquier cosa que se come provoca un sentimiento de culpa sino que, en ocasiones, se cae en el proceso de bulimia. Es entonces cuando, a escondidas, esta persona ingiere “comida-basura” (pastas, dulces, patatas fritas o chocolate) y después, se autoinduce el vómito.
   A pesar de que se han expulsado todos los alimentos, el sentimiento de culpa persiste por el hecho de tener que ocultarlo a los que están a su alrededor y porque la persona cree posible el que hayan quedado restos de comida que puedan provocar un aumento de peso. El problema es tremendamente complejo porque la culpa reside en el ego, y es precisamente el yo interior el que debe recapacitar sobre el problema para encontrar una vía de solución.
   El carácter perfeccionista de muchas personas anoréxicas contribuye a agravar la situación, ya que el ser humano es, por esencia, imperfecto. No se está descontento solamente con una parte de la anatomía, sino que las molestias permanecen si la persona anoréxica adelgaza y se acentúan si engorda. Tampoco se está a gusto con la propia anorexia como fenómeno, ya que, por ejemplo, este estado preocupa a los seres queridos.
   La lista de situaciones cotidianas que provocan malestar es interminable, aunque la mayoría de ellas no tienen importancia para los demás. Precisamente esta culpabilidad continua es la que se debe empezar a abordar para poder ver la luz al final del túnel, ya que en muchos casos éste es un problema importante en el desarrollo de la anorexia, que debe afrontarse con paciencia.


 

 

martes, 31 de enero de 2017

Bulimia o Anorexia nerviosa ¿Delgadwez o disnutrición?


La Anorexia es un fenómeno que afecta casi exclusivamente a mujeres, especialmente en edad adolescente. Aunque esta enfermedad se muestra a nivel externo, su tratamiento es esencialmente psicológico y psiquiátrico.
Síntomas de la anorexia
+ Dietas rígidas que causan pérdidas de peso excesivas.
+ Falta de menstruación. En los casos en que la anorexia aparece antes del inicio de las reglas, la menstruación se retrasa.
+ Piel seca, áreas de calvicie en la cabeza.
+ Estados de depresión, irritabilidad, hostilidad. Sentimientos de culpa.
+ Percepción falsa del cuerpo (la persona cree estar gorda cuando en realidad sucede lo contrario).
+ Rituales y manías extrañas con las comidas.
+ Ejercicio excesivo.
+ Abuso de laxantes y pastillas para adelgazar.
+ Provocación de vómitos.
+ Introversión, perfeccionismo y rechazo de las amistades y relaciones.
+ Autocontrol muy rígido, en el que la persona encuentra orden y seguridad.
+ Negación del problema de salud.
+ Miedo a la independencia, a la intimidad y a las responsabilidades adultas.
+ Sentimientos de pureza, castidad, poder y superioridad.
+ Trastornos de la sexualidad.


Síntomas de la Bulimia
+ Ganas desaforadas de comer sin que en realidad haya apetito.
+ Crisis que se repiten tras los ayunos, la toma de laxantes, o la inducción del vómito.
+ Desnutrición en las anoréxicas-bulímicas y obesidad en las bulímicas simples. Otras mujeres con bulimia pueden tener un peso correcto. Entonces es muy difícil detectar la enfermedad, que aparece bajo los síntomas de una baja valoración de sí misma y de tendencias depresivas.
+ Amígdalas hinchadas bajo la mandíbula.
+ Caries y pérdida de algunas piezas dentarias.
+ Temblores, visión borrosa, pulso irregular.
+ Problemas intestinales y estomacales variados.
+ Peso fluctuante debido a la alternancia de grandes comilonas con dietas restrictivas.
+ Deseo de que los demás aprueben sus ideas.
+ Relaciones sociales alternas (introversión-extroversión).
+ Pérdida de control y miedo a no ser capaz de parar de comer.
+ Conciencia de que la actitud frente a los alimentos no es normal.
+ Perfeccionismo y ganas de complacer a los demás. El alimento es el único producto que alivia los disgustos, que relaja y permite escapar de los problemas de la vida diaria.


Consejos prácticos
    En tu vida diaria puedes hacer multitud de actividades y cosas que, además de ser un medio de diversión, te servirán para mejorar tu estado emocional y tísico. Trata de realizar algunas de las que te proponemos y recuerda que no engordan.
+ Escucha tu música favorita.
+ Mira una puesta de sol.
+ Toca tu instrumento preferido o aprende a tocarlo.
+ Dile a alguien como te sientes, comunícate con tus amigos.
+ Enséñale un juego a un niño. Ayudar a los demás es ayudarnos a nosotros mismos.
+ Pinta un cuadro. La creatividad es importante.
+ Toma un largo baño caliente. La bañera es un lugar ideal para meditar, y el calor relajará tus músculos y tu mente.
+ Recoge moras y cómete algunas. Tienen pocas calorías y mejoran la circulación y la tersura de la piel.
+ Abraza a alguien, sal de tu caparazón.
+ Colabora con asociaciones caritativas. Posiblemente te darás cuenta de que hay gente con problemas mucho mayores que el tuyo.
+ Acude a un concierto o al teatro. Las actividades sociales te ayudarán a olvidar tu filosofía autodestructiva.
+ Pasea tranquilamente a diario.
+ Ponte en el video tu película favorita.
+ Ves al cine. Si quieres ir sola no hay inconveniente, ya que esto estimulará tu independencia.
+ Llama a un viejo amigo.
+ Pinta con los dedos, haz garabatos.
+ Sal a pasear con tu perro, conversa con tu gato, cambia la jaula del periquito. Las mascotas en casa pueden hacernos huir un poco de la soledad, y también necesitan cariño.
+ Recoge flores. La belleza de la naturaleza puede hacer crecer nuestra belleza interior.
+ Pinta un cuarto de tu casa y escoge tú misma el color. En el fondo, es un trabajo o ejercicio que no engorda, sino todo lo contrario.
+ Lee un libro. La lectura es uno de los apasionantes mundos en el que podemos meternos en los momentos de soledad, y nos ayudan a comprender como piensan los demás.
+ Tómate unas vacaciones. ¿A que siempre has deseado ir a algún sitio?


   Las personas que voluntariamente se llevan a la desnutrición padecen la enfermedad llamada
anorexia nerviosa (o nervosa, en términos médicos). Este problema, que usualmente afecta a chicas adolescentes, comporta una tremenda pérdida de peso por debajo de los límites saludables. Sin embargo, muchas personas que padecen esta desnutrición grave piensan que están gordas. Y es que aunque este trastorno se manifiesta a nivel externo, su tratamiento es esencialmente psicológico y psiquiátrico.
   La anorexia es un trastorno autodestructivo que se manifiesta como una extrema aversión hacia la comida, y que causa desnutrición y problemas importantes de tipo psicológico, hormonal y ginecológico, debidos básicamente a la falta de nutrientes esenciales. Otro agravante del problema es que la persona anoréxica se niega a reconocer que tiene una enfermedad, por lo que suelen ser los familiares (de los cuales depende) los que acuden a las visitas médicas e insisten en que realice un tratamiento.
   La anorexia y bulimia son problemas cada vez más frecuentes, preocupantes y ligados al estilo de vida que llevamos. El estrés de nuestra sociedad contribuye a ello, pero sobre todo una escala de valores en los que la belleza física parece ser lo más importante y un sinónimo de éxito, contrastada con la presencia de una superabundancia de alimentos que disparan nuestras tentaciones.
   La anorexia, sin embargo, puede llegar a ser un problema grave, que usualmente ha de tratarse con un apoyo psicológico profundo, destinado a reestructurar toda una escala de valores equivocados, que la misma persona manipula para autoconvencerse del error que está cometiendo.

 

jueves, 26 de enero de 2017

Afecciones bucales y su tratamiento con Fitoterapia, 2ª y última parte


Afecciones de la mucosa
   En este apartado hablare de las afecciones de las mucosas bucales que se extienden por la cara interna de las mejillas, labios, mandíbula, lengua y paladar, y que en términos médicos corresponden a una estomatitis.
   Los lavados de boca y las gárgaras son aún uno de los mejores métodos de tratamiento de las afecciones de la delicada mucosa de la boca y de la faringe. Las gárgaras han sido muy desacreditadas, en especial porque su preparación exige un esfuerzo personal que no precisan las pastillas que podemos encontrar en cualquier farmacia. Los estudios clínicos afirman que las gárgaras son algo inútiles cuando el problema está situado en profundidad (por ejemplo, en la parte media y baja de la faringe), ya que el líquido no alcanza estas zonas, en cambio son excelentes para zonas más superficiales y accesibles.
• Mirra
  
La mirra es otra de las sustancias vegetales de interés en el tratamiento de las inflamaciones de la boca. De bíblico recuerdo, es un bien precioso y uno de los presentes que se ofreció a Jesucristo en el portal.
   La mirra es la resma del denominado Comniphora mukul, un árbol de la zona del golfo de Adén y del Mar Rojo. Aunque existen diversas especies parecidas que dan mirras de calidad diferente, todas tienen en común su agradable olor.
   La mirra se presenta en forma de bolitas o “lágrimas”, de color ámbar o marrón, de sabor amargo y áspero. La mirra tiene una larga reputación en el tratamiento de las úlceras de la boca y del cuerpo en general, de la faringitis, caries y gingivitis. Algunos colutorios bucales y dentífricos también la contienen. Una fórmula de gran utilidad para hacer enjuagues bucales consiste en una tisana de manzanilla a la cual se le añaden 50 gotas de tintura de mirra.


Aftas bucales
   Prácticamente todo el mundo ha tenido en alguna ocasión una afta bucal. En realidad se trata de una estomatitis que se caracteriza por la presencia de vesículas redonditas situadas encima de una mucosa enrojecida, vesículas que al reventar dejan una úlcera de color amarillento, muy molesta e incluso dolorosa, especialmente cuando se comen alimentos duros o excesivamente ácidos o salados.
   El control alimentario es vital para el buen desarrollo de las aftas. Alimentos excesivamente grasos, los productos de pastelería, el exceso de vino o alcohol, el café, los picantes o los quesos muy curados parecen entorpecer la cicatrización de las aftas, mientras que es recomendable la dieta con abundancia de frutas y verduras (un jugo demasiado ácido puede ocasionar molestias, pero aporta una gran cantidad de vitamina C y otros oligoelementos).


Tratamiento con Fitoterapia
• Baños bucales
   
Pueden hacerse baños bucales cociendo en agua una mezcla de 50 g de hojas de nogal (Juglans regia), 25 g de corteza de roble (Quercus robur) y 50 g de hojas de malva (Ma1va sylvestris).
• Toques bucales
  
El aceite de almendras dulces es muy útil como suavizante, pero todavía es mejor añadir 100 cc. de este aceite a 5 g de aceites esenciales (de tomillo, geranio e hinojo a partes iguales). Los toques en las aftas se hacen
con un pincelito, varias veces al día, hasta su total curación.
• Propóleo
  
Los toques con extractos o pastillas a base de propóleo son un buen remedio para estas afecciones, en las cuales no ejerce sólo una acción antibiótica, sino también regeneradora y cicatrizante.
• Tisanas
  
Las aftas bucales revelan en muchas ocasiones un bajón de nuestras defensas, por lo que no estará de más tomar unas tisanas (ahora para beber) de tipo depurativo. Una de estas tisanas puede elaborarse con la planta entera de pensamiento (Viola tricolor), raíz de saponaria (Saponaria officinalis) y raíz de zarzaparrilla (Smilax officinalís). Con tres cucharaditas de la mezcla a partes iguales de las tres plantas, prepara una decocción a fuego lento durante 5 minutos. Toma de tres a cuatro tazas al día, durante unos quince días (la duración del tratamiento será en función de los resultados obtenidos).
• Manzanilla
  
La manzanilla (Anthemis nobilis) es una excelente planta con acción antiinflamatoria. Si no queremos preparar una tisana compleja para gargarizar, podemos hacerla simplemente de manzanilla (a razón de 4-6 cucharaditas o bolsistas por taza). Puesto que la manzanilla tiene una gran cantidad de compuestos volátiles, la infusión se preparará al momento, ya que cualquier retraso en su aplicación hará que pierda sus propiedades medicinales.
   En caso de sospecha de infección o de cronificación de las aftas, puedes preparar estas mismas tisanas para lavados y gargarismos, añadiendo media cucharada sopera de agua oxigenada por cada 300 cc. de infusión.

Halitosis

   Hay personas que habitualmente padecen halitosis o mal aliento, posiblemente por el hecho de que sus funciones digestivas y hepáticas no son las más correctas. Aunque el lavado de los dientes con un dentífrico es un elemento muy importante en el control de la halitosis, no lo es todo, ya que una alimentación incorrecta (el consumo habitual y excesivo de alimentos ricos en proteínas y en grasas estimula la halitosis) y evidentemente el hábito de fumar, son algunos de los factores importantes a controlar.
Tratamiento con fitoterapia
   La predisposición constitucional a la halitosis es muy difícil de controlar, por lo que el tratamiento deberá actuar con preferencia sobre la digestión.
• Tisanas
  
Un ejemplo de tisana depurativa-digestiva para el tratamiento de fondo de la halitosis es la formada por raíz de diente de león (Taraxacum dens-leonis), hojas de alcachofa (Cynara scolymus) y hojas de menta (Mentha piperita). Para prepararla, mezcla estas plantas a partes iguales, y dosifica una cucharadita por taza de infusión.  Puedes tomarla después de las principales comidas.                                                                                                         

• Lavados bucales
  
Los lavados bucales ejercen un efecto limpiador y desodorante. Puedes preparar uno con rizoma de tormentila (Potentilla tormentilla), frutos de eucalipto (Eucaliptus globulus) y hojas de menta (Mentha piperita). Coloca de cuatro a seis cucharaditas de la mezcla por taza, en una decocción de 5 minutos, dejando reposar otros tantos. Añade dos cucharaditas de agua oxigenada y realiza lavados bucales dos o tres veces al día, después de cepillarte los dientes. No sólo sirve para la halitosis, sino que controla la fortaleza de las encías.
• Pastillas
  
Existen en el mercado pastillas elaboradas con aceites esenciales, y otras hechas a base de clorofila, que parecen tener un efecto regulador del mal aliento. Las pastillas de clorofila parecen neutralizar ciertos procesos metabólicos digestivos que favorecen la aparición de la halitosis, mientras que las formadas a base de aceites esenciales, conservan el olor agradable de sus ingredientes, y por otra parte pueden tener un notable efecto antiséptico.


Cómo hacer un dentrífico en casa
   Los dentífricos pueden utilizarse en forma de pasta, polvo o decocción, y se aplican con un cepillo de dientes, puesto que la fricción de las cerdas del cepillo es la que en gran parte logra una limpieza más perfecta.
   Si tenemos los dientes amarillentos, podemos utilizar una fórmula recogida de un antiguo libro de plantas medicinales:
Ingredientes
- Polvo de semillas de anís verde (Pimpinella ar,s’
- Polvo de hojas de tomllo (Thymus vulgaris
- Carbón vegetal
Elaboración
  
Prepara media cucharadita de la mezcla a partes iguales de las plantas citadas y añádele un chorrito de jugo de limón. Coloca el preparado en el cepillo de cerdas suaves y fricciona los dientes.
   Es conveniente que el polvo sea bien fino ya que en caso contrario y según a advertencia de algunos odontólogos, se corre el riesgo de rayar los dientes. El mismo poder abrasivo de la mezcla, que blanquea los dientes, puede ser moderadamente agresivo para el esmalte si se utiliza durante demasiado tiempo, es decir, durante más de dos meses o de forma regular.
   En caso de sarro dentario, se puede utilizar una decocción muy concentrada de corteza de nogal (30 g por 150 cc. de agua hervida durante 10 minutos a fuego lento). Se recomienda hacer el lavado bucal dos veces al mes título preventivo.