martes, 7 de junio de 2016

La Fiebre de Heno, 3ª parte


Recomendaciones generales
   Entre los consejos destinados a reducir el riesgo de alergias, no debemos olvidar ciertas conductas alimentarias beneficiosas, como seguir una dieta preferentemente vegetariana y disminuir o suprimir algunos alimentos como la leche, trigo, carnes rojas, azúcar, café, té o alcohol.
   En su lugar, se debería aumentar la ingesta de frutos secos y aceites vegetales con propiedades antialérgicas y antiinflamatorias, como las de semillas de soja, maíz y girasol. En determinados casos se pueden tomar suplementos de Vit. B6 y C, así como un aporte de minerales antioxidantes, como el zinc y el selenio.
   A nivel psicológico es importante evitar las situaciones de estrés y aprender a relajarse, pues se sabe que los altos niveles de tensión emocional pueden precipitar episodios alérgicos en forma de eczemas o crisis asmáticas, especialmente cuando el sistema inmunitario se encuentra debilitado.


Tratamiento natural de las polinosis alérgicas
    Puesto que, como he comentado, el tratamiento conservador de estas afecciones tiene considerables efectos secundarios, existe en muchos pacientes el deseo de una alternativa eficaz. Particularmente a resaltar son la Fitoterapia y la Homeopatía.

Homeopatía
   La enfermedad alérgica a menudo cambia evolutivamente en el tiempo y en un mismo individuo. Este proceso viene dado por dos motivos: primero porque el paciente alérgico es una persona hipersensible, independientemente de cual sea el agente al cual se enfrente y segundo, la terapia antialérgica convencional frecuentemente cura el síntoma local, pero desvía el proceso alérgico a otra “vía de salida” cutáneo-mucosa, cambiando con el tiempo su manifestación. Así pues, para definir un tratamiento es importante conocer las características propias de la persona en cuanto a su topología, sus antecedentes patológicos previos e incluso su psicología.
   La Homeopatía, como terapia de estimulación y regulación, sensibiliza las propias fuerzas del cuerpo a la curación espontánea y así reconstruye el equilibrio del organismo. Éste es un método de tratamiento eficaz y pobre en contraindicaciones, que tiene muy buena tolerancia. Estos son algunos de los preparados homeopáticos destinados a tratar las reacciones alérgicas.
Pollens 30 CH*
  
Es útil en la terapia preventiva de las Polinosis y actúa como desensibilizante. En fase aguda sintomática se administrará varias veces al día, espaciando las tomas según mejoría. En su composición encontramos las plantas polinizantes que con mayor frecuencia producen alergia.                                                                                                                                                                   • Poumon Histamme o Histaminum 15 CH*
  
Sirve para inhibir la reacción alérgica del organismo. Contiene los denominados “mediadores de la anafilaxia”, es decir, las aminas biogénicas (histamina, bradiquinina...), sustancias liberadas en el organismo cuando se produce el reconocimiento y contacto de los mastocitos (células de defensa inmunitaria) con elementos extraños y alergénicos. A partir de este momento se desencadena toda la sintomatología de alergia.  En el caso de la Homeopatía, como este producto está diluido y dinamizado, lo que produce es el efecto contrario, ya que el organismo se desensibiliza.
• Galphimia glauca, Cardiospermum halicacabum y Luffa operculata*
  
Se usan para tratar de un modo directo las manifestaciones inflamatorias de la Polinosis alérgicas. Estos tres remedios actúan sobre las mucosas nasales, de la faringe y de las fosas de la nariz, reduciendo la secreción nasal, el prurito, hormigueo y escozor. También disminuyen la frecuencia de los ataques de estornudos, eliminan la sensación de nariz taponada y suavizan la conjuntivitis con enrojecimiento e hinchazón, y el lagrimeo y escozor en los ojos.
   Según estudios clínicos diversos, se ha podido constatar la eficacia de esta combinación en el tratamiento y la prevención de la Fiebre del Heno, empezando un mes antes de que aparezca el factor polinizante. Esta medida no sólo reduce la severidad de los síntomas sino que en muchos casos anula su aparición.
• Aflium Cepa 5 CH*
  
Se da en casos de secreción nasal acuosa e irritante, con inflamación de la conjuntiva ocular y lagrimeo no irritativo, y estornudos repetitivos y tos ronca.
* Badiaga 5 CH*
  
Se debe tomar en casos de coriza abundante acompañada de estornudos y tos espasmódica precedida de estornudos, con expulsión de mucosidad y de cefaleas frontales con dolor en los ojos.
• Naphtalinum 7 CH*
Se da para la coriza espasmódica con rinorrea y lagrimeo irritativo, estornudos en salvas, y la reacción asmática (dificultad respiratoria) que mejora al aire libre.
• Arsenicum album 7CH*
  
Se toma en casos de derrame acuoso urente y excoriante, estornudos con sensación de ardor interna, con empeoramiento nocturno y mejoría con el calor, y alternancia de problemas cutáneos y respiratorios.
• Nux vomica 7CH*
  
Se da para los estornudos espasmódicos de predominio matinal, con coriza seca nocturna y fluida durante el día, y una gran sensibilidad a los olores.
• Pulsatilia 5 CH*
  
Este remedio debe tomarse en casos de secreción nasal amarillenta y espesa que no termina de curar y obstrucción nasal nocturna, con mucosa nasal congestionada, que empeora con el calor.
• Sabadilla 7 CH*
  
Se da cuando existe rinorrea abundante con estornudos espasmódicos, picor, comezón del velo del paladar e hipersensibilidad al olor.
• Apis Millefica 15 CH*
   Puede tomarse cuando hay inflamación de los ojos y de la garganta, edemas de las mucosas y sensación de picor que mejora con el frío.                                                                                                                                                           • Euphrasia 7 CH*
   Se da en casos de lagrimeo irritativo o rinorrea no irritativa, con molestias con molestias  a la luz (fotofobia) y párpados hinchados y pegados entre sí.
• Phleum pratense 5 CH*
   Este remedio se toma si existe irritación ocular con obstrucción nasal y rinorrea escasa.
• La dosificación viene dada según la intensidad de los síntomas. Normalmente se dan 5 gránulos 3-4 veces al día, aunque se pueden prescribir con más frecuencia si se considera oportuno.


 

lunes, 6 de junio de 2016

La Fiebre del Heno, 2ª parte


¿Qué desencadena el catarro alérgico?
   El desencadenante directo del catarro alérgico es el polen de las plantas polinizadas (espolvoreadas) por el viento, que se produce en grandes cantidades. Por ejemplo, la cifra de polen liberalizado de una espiga de centeno, asciende a millones de partículas que, con el viento, se reparten a grandes zonas. Dado que 50 partículas de polen son suficientes para desencadenar molestias de Polinosis, es difícil protegerse de ellas.
   Se conocen algunos cientos de plantas cuyo polen puede desencadenar el catarro alérgico. Aunque la fecha de la floración es distinta según cada variedad, el vuelo del polen comienza entre los meses de febrero y abril, y su etapa principal transcurre entre abril y junio, cuando florecen los campos. Finalmente, la tercera fase de este proceso se da entre junio y agosto, cuando las flores de las hierbas se añaden a esta carga.

   Como se ha visto, la fase temporal de la liberación del polen de plantas alergizantes es predecible y el tiempo de aparición de las clases de polen que más usualmente conducen a la polinosis está ordenado en el calendario de vuelo del polen (ver mapa de polinización y cuadros). Este esquema puede ayudar a los afectados a determinar las etapas en las que las moles- das son más importantes.
   Pero además del calendario, hay otros factores que influyen en la extensión del polen, que pueden hacer variar las tablas, como por ejemplo el viento, los climas regionales o la altitud. También hay que tener en cuenta que, por ejemplo, en una región montañosa se debe contar con una liberación de polen más tardía, o que la concentración de éste en el aire también tiene una clara oscilación horaria, existiendo una concentración mayor en las horas tempranas de la mañana.


Otros factores

   Junto al polen hay otras sustancias que, durante el año, provocan catarro de tipo alérgico, como el polvo de la casa, los hongos o las excreciones de animales (perros, gatos, pájaros...).
   Las secreciones del ácaro del polvo de la casa se encuentran entre las sustancias principalmente causantes de la alergia. Este ácaro es un inquilino permanente del hombre, muy difícil de eliminar, que prefiere un entorno ligeramente húmedo y una buena temperatura, y que se alimenta de escamas de la piel, que por las noches caen en las sábanas.
   Las esporas y proteínas de hongos presentes en el aire de las habitaciones interiores de la casa también pueden ser desencadenantes de alergias. El moho se desarrolla preferentemente en sitios húmedos, calientes y oscuros, como las esquinas y nichos de cuartos de baño y sótanos, y algunas de las medidas arquitectónicas destinadas a proteger del ruido y del calor, favorecen las condiciones climáticas para la aparición habitual de estos “alergenos” potenciales.
   En los meses de julio y septiembre, las esporas de los hongos se forman en el “compost” y en las hojas caídas, lo que hace que en esta época del año empeoren ocasionalmente las molestias en los casos de catarros alérgicos que duran todo el año.
Cómo identificar los alérgenos
   La determinación exacta de los desencadenantes de la alergia en las sustancias es un método diagnóstico utilizado posteriormente para la creación de determinadas formas de terapia, como la hiposensibilización. Este proceso se puede realizar, por ejemplo, a través de un examen en la piel, depositando en ella diferentes “alergenos”, por ejemplo a través de pequeñas incisiones superficiales (arañazos). Si existe alergia a alguna de las sustancias aparece en la posición correspondiente una reacción inflamatoria con prurito, enrojecimiento y formación de un habón, de este modo se puede valorar el origen o las sustancias que mayormente inciden en el cuadro de hipersensibilidad de la persona.

Medidas preventivas y consejos
   Para no dejar que el catarro alérgico llegue a provocar un cuadro sintomático muy agudo y para suavizar sus molestias, pueden ser de gran ayuda los siguientes consejos prácticos.
• Huye del polen
  
La primera y más importante medida en los casos de Polinosis es evitar el contacto con el polen desencadenante de la alergia. En las vacaciones, se debe escoger el mar o la alta montaña para pasar unos días, evitando los prados, ya que en ellos se da una mayor carga de polen.
• Permanece en habitaciones cerradas
  
Al aire libre, el polen está presente en mayor proporción cuando el tiempo es seco, caluroso, ventoso y sobre todo temprano por la mañana. Por ello es recomendable, en épocas de mayor riesgo, quedarse en casa con las puertas y ventanas cerradas, principalmente por las mañanas. Aquellas personas con una gran hipersensibilidad deben evitar una mayor carga de polen, protegiéndose de trabajos al aire libre.
• Protégete en el vehículo
   También en los viajes en coche deben permanecer las ventanas cerradas. Complementariamente se recomienda colocar un filtro de polen en la instalación de ventilación del vehículo.
• Considera el polen remolcado
  
Tras la permanencia al aire libre y cuando se ha arrastrado mucho polen, la Polinosis puede aparecer, por ejemplo, en el cabello y en la ropa. Por este motivo se recomienda lavarse regularmente el cabello, limpiar los cristales de las gafas y cambiar de vestimenta. Además, la ropa que se ha llevado durante el día no debe dejarse por las noches en el salón ni en el dormitorio.
• Protégete del polvo de la casa
  
Los “alergenos” presentes todo el año se encuentran normalmente en el polvo de la casa (por ejemplo en las excreciones del ácaro del polvo de la casa). Existen algunas medidas para hacer frente a estos “alergenos”:
- El polvo puede evitarse, sobre todo en el dormitorio, usando fundas de colchón impermeables a los ácaros y evitando los objetos que atraen el polvo, como los animales de peluche (pueden ser higienizados, congelándolos dentro de una bolsa de plástico), estanterías abiertas de libros, cortinas y alfombras.
- Es aconsejable limpiar con un trapo húmedo, en lugar de remover el polen, por ejemplo, con ventiladores o aspiradoras.
- Se recomienda realizar las vacaciones en la alta montaña, puesto que los ácaros presentes en el polvo de la casa no son capaces de sobrevivir a una altura superior a los 1200 metros.
• Mantente alejado de los “alergenos” animales
  
Las sustancias alergizantes de los animales aparecen en la forma de escamas de la piel, plumas y pelos. La eliminación de edredones de plumas o la renuncia a tener animales de compañía puede llevar a una mejoría.
• Poner freno a los hongos
   Una condición previa para disminuir el crecimiento de los hongos es la reducción de la humedad local a través de una buena circulación de aire. Si no es posible tomar una medida de este tipo, se puede intentar entorpecer su desarrollo a través de sustancias que acaban con ellos, ya sea en forma de spray o pintura en la pared.
   Si estas medidas de prevención y protección no son suficientes para poder soportar las molestias, se señala la necesidad de un tratamiento con medicamentos. Asimismo, el tratamiento de las reacciones alérgicas de tipo crónico sin remisión o de carácter agudo intenso, debe ser valorado por un médico, quien determinará en última instancia el proceso más adecuado a seguir y la conveniencia o no de combinar los tratamientos clásicos (esteroides, antihistamínicos).

 



 

 

domingo, 5 de junio de 2016

La Fiebre del Heno, 1ª parte


Una forma de catarro alérgico

La polinosis o fiebre del heno es una forma de alergia propia de la primavera, que afecta                         a un número cada vez mayor de personas.
La fitoterapia y la homeopatía ofrecen tratamientos naturales para evitar las                                          molestias que se derivan de esta situación
   La llegada de la primavera y el verano, y el contacto con el aire libre suponen para muchas personas el inicio de un tormento que dura meses. Los ataques de estornudos, el goteo nasal y el escozor en los ojos se hacen habituales, y se acompañan de malestar general. Esta situación recibe el nombre de Fiebre del Heno o también el de Polinosis alérgica.
   Ya en la medicina antigua se describieron reacciones hipersensibles que hoy se designan como alérgicas. En el siglo XVI, Paracelsus reconoció la relación de la flor de la rosa con la aparición de determinados malestares como el catarro, los ataques de estornudo y el prurito. En el año 1873, el médico escocés Blackley pudo establecer la conexión entre el polen y la enfermedad.


Introducción
   En general, el concepto usual de “fiebre del heno” no es demasiado apropiado, puesto que el causante de la enfermedad no es el heno, sino el polen. De este modo, el desencadenante de esta fiebre recibe el nombre médico de “polinosis”. Otra apreciación del término Fiebre del Heno a tener en cuenta es que ésta molestia no aparece con fiebre, al contrario que lo que sucede con el catarro de la infección gripal. Según estas apreciaciones, será más adecuada la expresión “rinitis alérgica de temporada”, ya que se trata de un catarro alérgico condicionado, que reaparece cada año durante semanas e incluso meses determinados.
   La diferencia entre esta afección y los catarros alérgicos que se prolongan durante todo el año es evidente, ya que en este último caso, el problema se desencadena a partir de distintas sustancias, como el polvo de la casa o el pelo de animales.
   Las alergias pertenecen a un grupo de enfermedades frecuentes, aproximadamente una de cada cinco personas reconoce sufrir alguna y la tendencia es creciente. La enfermedad alérgica más frecuente es el catarro alérgico, que sufre más de un 10% de la población. Esta enfermedad se presenta todavía raramente en niños pequeños, ya que en la mayoría de los casos aparece en adolescentes y adultos jóvenes, en edades más avanzadas disminuye su frecuencia y grado.


¿Qué es una alergia?
  El sistema inmunológico innato en la persona hace que ésta disponga de un dispositivo normalmente muy útil para la defensa de cuerpos extraños. El cuerpo tiende a deshacerse a diario de este tipo de sustancias o a hacerlas inofensivas, sin que la persona se de cuenta. En una alergia se produce, sin embargo, una hiperreacción del organismo frente a un cuerpo extraño, en general e inicialmente sustancias inofensivas como el polen de las flores, a las que se les denomina “alergenos”.
   Una alergia se desarrolla durante un largo periodo de tiempo. Cuando se da un primer contacto con los “alergenos”, por ejemplo el polen de determinadas plantas, normalmente no aparece ninguna molestia, sin embargo, el cuerpo reacciona desde el principio, aunque de un modo imperceptible (sin marcas externas). Sólo después de repetidos contactos, que se pueden producir a través de años, se muestra la reacción patológica, por lo que se puede hablar de sensibilización.
   En este proceso el organismo forma un exceso de proteínas especiales contra los “alergenos”: son los llamados anticuerpos que, en el caso de la Polinosis, pertenecen al grupo de las inmunoglobinas E (IgE). Los anticuerpos vienen a localizarse en la superficie de determinadas células del organismo (mastocitos).
   El polen penetra en el organismo a través de la mucosa respiratoria y es reconocido, captado y enlazado por los anticuerpos. La unión del polen con los anticuerpos actúa sobre los mastocitos como un estímulo para liberar sustancias disponibles de su interior. Estas sustancias producen la reacción alérgica, es decir, son la causa de las molestias.
   El mediador más conocido en una alergia es la histamina, principal responsable de los síntomas de la Polinosis (se da un aumento de la permeabilidad (porosidad) de los vasos sanguíneos y estimulación de las terminaciones nerviosas sensitivas).


¿Cómo se manifiesta la polinosis alérgica?
   Las molestias en la Fiebre de Heno comienzan normalmente después de haber estado al aire libre en un día seco y ventoso. Contrariamente, en los casos de catarro alérgico que se prolongan durante todo el año, las molestias aparecen principalmente cuando la persona se queda en casa, condicionada por sustancias que están presentes durante todo el año el polvo, las secreciones de animales y las esporas de hongos.
   Al principio de la Polinosis se dan cosquillas y prurito en la nariz acompañado de ataques de estornudos. Posteriormente aparecen síntomas de irritación de la nariz, con signos de congestión mucosa y taponamiento.   En muchos casos el paciente sufre prurito en los ojos, sobre todo en la parte interior del rabillo del ojo, y un progresivo lagrimeo, ya que la conjuntiva se ve también afectada (conjuntivitis).
   Ocasionalmente aparecen escozores y sensación de sequedad en la boca, y también puede darse hinchazón de las cuerdas vocales con ronquera y molesta necesidad de carraspear la voz, así como la invasión de las vías respiratorias superiores con ataques de tos súbita e irritante.
   En situaciones extremas puede darse una reacción asmática con sofocación, producida por una fuerte hinchazón de las mucosas en los bronquios, que disminuye el paso del aire a los pulmones. Los afectados por esta afección se sienten en general muy enfermos y abatidos. Además, muchos pacientes se quejan de nerviosismo y cansancio.
   El catarro alérgico representa muy a menudo una limitación considerable del nivel de vida, y puede ser precursor de otras enfermedades. Así, puede presentarse una infección adicional con afectación de los orificios de la nariz o bien un asma alérgico.


¿Qué causas tiene la fiebre del heno?
   Las causas del origen de la alergia siguen siendo, en algunos aspectos, desconocidos. Sin embargo, se sabe que el catarro alérgico es una enfermedad que, junto al asma bronquial y la neurodermitis, aparece en personas con una determinada propensión o carácter hereditario a las enfermedades alérgicas (los hijos de padres alérgicos tienen un mayor riesgo de incidencia en el transcurrir de sus vidas).
   Las alergias suelen adquirirse a lo largo de la vida, a menudo en edades tempranas, y el desarrollo de la enfermedad se produce a partir del contacto repetido con las sustancias desencadenantes de la alergia.
  Actualmente, en nuestra vida diaria estamos expuestos a una mayor cantidad de sustancias desencadenantes de alergias (se conocen más de 10.000) que en el caso de generaciones anteriores. Se discute si las vejaciones al medio ambiente llevarán a un incremento de las alergias, una teoría que se apoya en la observación del hecho que la población urbana sufre cada vez más de Polinosis, aunque la concentración de polen de flores sea mayor en el campo. Posiblemente, el mayor contacto con un gran número de otras sustancias alergénicas provoca un desgaste excesivo del sistema inmunológico.

El papel de las emociones
   La esfera psicológica interviene de un modo importante en el origen de la alergia y también en el factor desencadenante de un cuadro en particular. Las experiencias emocionales en la infancia o incluso en la fase intrauterina, con poca capacidad de respuesta y con las connotaciones de “miedo, susto, pánico o aprehensión”, son las verdaderas causas de la hipersensibilidad que más tarde conducirá a una alergia específica. Parece claro que el sistema inmunológico pierde su código de identificación, se vuelve más sensible de lo normal a las sustancias extrañas, y paralelamente se da un aumento de sensibilidad emocional. Esta situación puede darse incluso en la vida intrauterina del feto y ocasionar reacciones alérgicas tempranas.
   Por otra parte, la reacción emocional también puede actuar como desencadenante de un cuadro alérgico.   Existen casos de personas que desarrollan una crisis alérgica simplemente al mostrarles una foto de la planta que relacionada con su cuadro. En otras situaciones, estas reacciones alérgicas se producen al “sensibilizar” al paciente identificando sus conflictos o sus verdaderas causas psicológicas, o bien cuando el tratamiento homeopático desbloquea estos sentimientos que afloran al exterior, en lo que llamamos “crisis curativa”. Las situaciones de desbloqueo normalmente pueden producir manifestaciones paradójicas, que aunque pueden malinterpretarse como un empeoramiento, lo que hacen es provocar la propia capacidad reactiva del paciente.  Esta situación es el primer paso hacia la curación, si contamos con el conocimiento previo por parte del paciente y una buena terapia de apoyo.
   Pero ante todo, conviene recordar que los fenómenos alérgicos, al igual que otras enfermedades de manifestación externa, se curan “desde dentro y hacia fuera», es decir, nunca debe suprimirse su manifestación sintomática, ya que desarrollan mecanismos de conversión, buscando otra vía de expresión cutáneo-mucosa.


 

sábado, 4 de junio de 2016

El ritmo de la Fertilidad, 2ª y última parte


La temperatura basal
La temperatura basal en la mujer, el moco cervical o la posición del cuello del útero son signos indicativos de fertilidad
   La temperatura basal es, posiblemente, el signo de fertilidad más familiar que ayuda a identificar el momento de la ovulación e incluso del embarazo. Cuando la hormona progesterona aumenta después de la ovulación, la temperatura de la mujer se eleva unas décimas. Esta temperatura permanece elevada hasta el momento de la menstruación, instante en que disminuye. Si la mujer está embarazada, su temperatura basal permanecerá elevada como mínimo durante diecisiete días.
   El uso exclusivo de la temperatura basal en el control de la fertilidad tiene numerosos problemas. Por ejemplo, existen distintos factores que pueden alterar los resultados, como por ejemplo la enfermedad, las alteraciones del sueño, el tomar la temperatura inconstantemente o a diferentes horas, el beber alcohol o el cenar abundantemente a última hora de la noche. Por eso es muy importante que la mujer se tome la temperatura inmediatamente después de levantarse de la cama.
   En unos casos, la temperatura no se eleva durante el ciclo menstrual, mientras que en otros, sí lo hace. Todas estas circunstancias hacen que la temperatura basal por sí sola no ayude a las parejas a escoger el momento de la concepción.


El moco cervical
   El moco cervical de la mujer es necesario para la fertilización, y sin duda es el signo de fertilidad de mayor importancia desde un punto de vista médico. El inconveniente en este caso radica en su observación, que es más complicada.
   Cuando el moco es pastoso o seco, el esperma es incapaz de sobrevivir el tiempo suficiente como para alcanzar y fertilizar el óvulo, ya que el carácter naturalmente ácido de la vagina mata los espermatozoides (y además protege la vagina de las infecciones).
   La consistencia “seca” del moco no fértil también bloquea físicamente el esperma en su trayecto hacia el óvulo, situado más arriba. Finalmente, cuando el moco cervical es más húmedo y pegajoso, resulta fértil, nutriendo y protegiendo al esperma para que pueda vivir hasta cinco días. En estos casos, el moco fértil provee literalmente al esperma de canales, que lo guían hacia el útero y las trompas de Falopio. Si se hace el amor antes de la ovulación, el esperma se puede esconder en las pequeñas criptas que existen junto al cuello del útero. Este esperma estará protegido por el moco fértil hasta que la ovulación suceda.
   Otro indicador de la fertilidad del moco es su olor dulzón, que indica que éste contiene glucosa, encargada de alimentar al esperma hasta su fertilización.


El cuello del útero
   La posición del cuello del útero en relación con la vagina también es un signo de fertilidad. Durante el periodo infértil, el cuello se localiza alto en relación con la vagina, su abertura es estrecha y tiene una consistencia dura. Conforme se aproxima la fase fértil, el cuello del útero baja en su posición con respecto al canal vaginal, se vuelve más blando y se abre, invitando al esperma a entrar.

Otros factores
   La fertilidad también suele variar con las estaciones. Así, por ejemplo, el número de espermatozoides y la densidad y volumen del esperma se incrementan entre febrero y mayo (quizás este sea el origen de la creencia popular de que la primavera “la sangre altera”). En las mujeres, la calidad del óvulo y de la mucosa uterina es mayor entre octubre y marzo, llegando a su máximo en noviembre. En cualquier caso, estos cambios estacionales son mucho más variables que otros signos y, por lo tanto, mucho menos fiables.

Algunos remedios básicos
   Aunque no hay soluciones maravillosas para conseguir la fertilidad de una manera decisiva, existen algunas técnicas y remedios que pueden ayudar a conseguir una concepción más fácil, como por ejemplo una dieta adecuada o el uso de la fitoterapia.

Dieta
   La dieta ha de ser lo más biológica posible y, en todo caso, las posibilidades de que se consuman pesticidas y grasas de baja calidad biológica se deberían reducir al mínimo. Por ello, se recomiendan alimentos de cultivo orgánico, evitando especialmente los productos de pastelería y bollería industrial y los alimentos preparados (pues contienen en muchos casos grasas de dudoso origen).
   Por el contrario, es conveniente aumentar el consumo de frutas, verduras, frutos secos y aceites vírgenes de presión en frío (estos dos últimos contienen cantidades nada despreciables de vitamina E o tocoferol, denominada también la vitamina de la fertilidad). Asimismo, evitar el estreñimiento puede ayudar a descongestionar la pelvis y a mejorar su circulación, con lo que se favorece el aporte nutritivo hacia la zona genital y a los órganos reproductores.


Los ejercicios de relajación permiten reducir la tensión muscular                                               acumulada en la zona genital
Hábitos
   El hábito de fumar reduce las posibilidades de embarazo y, en caso de que éste se produzca, las posibilidades de aborto aumentan y el crecimiento del feto es menor. Tres cuartos de lo mismo ocurre con la polución medioambiental.
   El ejercicio moderado, en especial el paseo, la natación y la bicicleta pueden ayudar a mejorar la circulación en la zona del abdomen. Por contra, no son muy recomendables los esfuerzos físicos importantes o el deporte de alta competición. De hecho, muchas atletas de élite no tienen la menstruación y son infértiles durante las épocas del entrenamiento.


Plantas medicinales
   Aunque no hay plantas que desarrollen una acción específica sobre la fertilidad masculina o femenina, sí existen algunas que pueden favorecer el terreno en el que se presenta el problema.
   Algunas de ellas pueden tener una acción descongestiva y depurativa, relajante muscular o bien de tipo regulador del ciclo.


   Entre las plantas depurativas podemos citar el boldo (Peumus boldus), el diente de león (Taro.xacuni dens-leonis), la bardana (Arctium lappa) o la zarzaparrilla (Smilax medica), que se pueden tomar en forma de tisana. Del mismo modo, se pueden tomar plantas relajantes como la salvia (Salvia officinalis), la melisa (Melissa officinalis) o el espino blanco (Crataegus oxyacantha).
   
Entre las plantas “femeninas” pueden estar indicadas la salvia, la milenrama (Achullea millefolium) o la angélica (Angelica archangelica). La indicación específica de unas u otras, sin embargo, vendrá dada por las características de cada persona y, por ello, serán objeto de prescripción por parte del profesional.
Cataplasmas
   Una cataplasma o envoltura de la zona abdominal puede mejorar el proceso de congestión de la pelvis (en el recuadro podemos ver un ejemplo sencillo de aplicación de cataplasma).

Antioxidantes
   La toma de suplementos antioxidantes puede estar indicada para mejorar el terreno orgánico. Entre estos suplementos encontramos el beta-caroteno, los flavonoides, el picnogenol o la quercetina. En cualquier caso no se ha de abusar de éstos y, ante todo, se debe tener en cuenta que los más indicados son los que podemos conseguir a través de los alimentos.
   Así, los antioxidantes están especialmente presentes en las frutas y verduras frescas, recién cogidas y de colores intensos (el mango, la zanahoria, la remolacha, los mirtillos, las moras, las grosellas, el boniato, el tomate, etc.).


Relajación
   La tensión muscular concentrada en la zona genital puede ayudar a obstruir los canales por donde circulan las células germinales, por lo que es importante aprender a relajarse, a respirar tranquilamente y a disminuir la tensión muscular.
   El método de relajación de Schultz es uno de los más adecuados, pero hay otros que también están especialmente indicados, como el yoga o la meditación, pasando por las numerosas técnicas de la psicoterapia.


   Para complementar la relajación, en muchos casos es recomendable el consejo de un profesional, pero lo más importante es que estas terapias se apliquen luego como norma a la vida diaria y a los momentos de tensión nerviosa.
Envoltura de plantas descongestiva de la zona ovárica
   Compra un paño grande de algodón o preferiblemente de gasa (por ejemplo, un pañal grande de algodón para bebés. de los que se utilizaban antes de la aparición de los “Dodotis”.
   Prepara una tisana a partes iguales de meliloto (Melilotus officinalis) y harina de fenogreco (Trigonella foenum-graecum, poniendo unos 30 gramos de planta por litro de agua. Hierve la tisana aproximadamente durante 5 minutos y deja enfriar el contenido.
   Remoja el paño en la tisana fría, doblándolo de forma que tenga un tamaño aproximado de 20 cm por 10cm. Escúrrelo y exprímelo a consciencia de forma que quede húmedo. Aplícate el paño sobre la zoca de los ovarios, desde un lado al otro de la parte baja de la barriga.
   Coloca encima de éste una toalla de algodón en forma de envoltura. El objetivo de esta acción es que la toalla cubra el paño por encima y por debajo, de modo que evite la entrada de aire (si el paño se enfría no ejercerá su efecto protector).
   Por encima de este segundo paño, coloca, por ejemplo, una sabanita de algodón que envuelva por encima y por debajo el paño anterior, y ajústalo a tu cuerpo como una faja, manteniéndolo en su lugar con unos imperdibles o unas tiras de velcro.
   Deja actuar el envoltorio durante toda la noche y repite esta aplicación dos veces por semana, durante tres meses.

viernes, 3 de junio de 2016

El ritmo de la Fertilidad, 1ª parte


Una dieta adecuada, la modificación de algunos hábitos de vida o las plantas medicinales son algunas de las medidas más naturales para favorecer la fertilidad.
   La incapacidad para concebir a un hijo es un problema angustioso para muchas parejas, e incluso
en ocasiones representa uno de los motivos de su separación. La angustia, los sentimientos de fracaso, de culpa y la disminución de la calidad de vida acompañan a esta situación. Existen muchas razones por las cuales una pareja es incapaz de concebir a un hijo, y una de las más importantes es la falta de acoplamiento con el tiempo que nos marcan los ciclos vitales masculino y femenino.


   Esta coincidencia es vital en el desarrollo de la concepción, especialmente cuando nos referimos a la unión satisfactoria del esperma y del óvulo, la vida extremadamente corta del óvulo exige que el esperma esté en su proximidad en ese preciso momento, este requisito es imprescindible para que la fertilización pueda tener lugar.
   Es posible que una pareja tenga óvulos y esperma fértiles, y que aun así el embarazo sea prácticamente imposible. Las parejas sin problemas de fertilidad tienen tan sólo una cuarta parte de posibilidades de conseguir un embarazo después de un mes de hacer el amor sin preservativo, incluso aunque el coito se haya realizado los días de máxima fertilidad. Estas mismas parejas tienen un
85% de posibilidades de embarazo después de un año de hacer el amor sin tomar ninguna medida de protección.
   Estos datos nos indican que el embarazo, a pesar de ser la consecuencia natural de la unión física de una pareja, no es tan fácil de conseguir cuando se desea.
  En el centro de control de enfermedades de Atlanta, se estudió un grupo de 1.800 parejas que sufrían de infertilidad, considerándose no fértiles por el hecho de no haber concebido después de no tomar ninguna protección en el coito durante un año. El 84% de estas parejas podían concebir de forma muy esporádica, y de hecho algunas de ellas lo consiguieron tras diez años de relación.
   Aun así, hay parejas que necesitan incluso más tiempo para poder conseguir el deseado embarazo, y algunas no lo consiguen jamás. Los factores que influyen en ello son numerosos, e incluyen, por ejemplo, la frecuencia del coito o la edad y la salud general de ambos miembros de la pareja.
   Algunos expertos sugieren que una pareja debería hacer el amor entre tres y seis veces por semana para conseguir una concepción en caso de tener problemas. Las parejas de mayor edad no son tan sexualmente activas como las más jóvenes, y por ello y por su menor salud, tienen más dificultades para concebir un hijo.   Otros factores como el estrés, la polución ambiental, la salud débil o la dieta insuficiente o desordenada son importantes en la fertilidad.


   A todo ello se añade el proceso del envejecimiento, que en el caso del sistema reproductor femenino empieza ya a los treinta años. Por ello, muchos expertos sugieren que las parejas que superan esta edad deberían buscar ayuda si no consiguen el embarazo después de seis meses de intentarlo sin ningún tipo de control anticonceptivo.
En la mujer, la vitalidad del organismo es directamente responsable                                                 de la fertilidad de los óvulos
La fertilidad femenina
   Aunque los hombres están sometidos a los mismos procesos de inhibición de la fertilidad que las mujeres, hay que reconocer que el sistema reproductor femenino es mucho más delicado y está más sometido a este “reloj biológico”. A diferencia de los varones, cuyo esperma se segrega de forma constante, las mujeres producen óvulos fértiles de forma cíclica, óvulos que están presentes en sus ovarios desde el nacimiento. Existen numerosas evidencias científicas que nos indican que la disminución de la vitalidad del organismo es directamente responsable de la fertilidad de estos óvulos.
   Otros cambios en el sistema reproductor afectan directamente a la fertilidad femenina, que disminuye con el transcurso del tiempo. Una de ellas es el nivel de estrógenos circulantes. Los estrógenos son la hormona femenina por excelencia, aunque no la única, y la secreción de esta hormona es necesaria para favorecer la menstruación y mantener el embarazo. Sus niveles empiezan a disminuir a los
35 años. Otro factor determinante es el moco vaginal, necesario para ayudar al esperma a realizar su trayecto hacia el óvulo. Así, la menor mucosidad en una mujer significa menor capacidad para el embarazo.

Los ciclos de la concepción
   El ciclo mensual de la mujer es el que determina el momento de la concepción. Mientras que el hombre puede ser fértil cualquier día del mes o del año, la mujer con buena fertilidad tan sólo puede concebir una tercera parte de los días del ciclo. El óvulo, a partir de su emigración de los ovarios (verdadero nido donde permanece prácticamente durante toda su vida), sólo vive aisladamente entre 12 y 24 horas.
   Por otra parte, el esperma puede vivir hasta cinco días si está protegido por el moco fértil de la mujer, pudiendo entrar en la vagina durante el período no fértil y provocar el embarazo unos cuantos días después. De cualquier forma, en general esto no ocurre así, puesto que el moco infértil reduce la vitalidad del esperma, de modo que éste suele estar muerto al cabo de tan sólo cuatro horas.


Signos de fertilidad femenina
    Hemos de prestar atención a los signos de fertilidad que se utilizan en el control de la natalidad. Muchas personas creen que este control tan sólo se refiere a la forma de evitar el embarazo, y no es cierto, ya que este indicador determina el momento idóneo para la concepción

    Existen métodos para calcular la fertilidad que se han demostrado poco efectivos: uno de ellos es el llamado “del ritmo”, un sistema desarrollado en los años treinta, que asumía que los ciclos de la mujer eran regulares en todo momento. Este método es descartable si tenemos en cuenta que el ciclo mensual varía de mujer a mujer y que en una misma mujer puede variar de mes a mes. En cualquier caso, la lógica errónea del método “del ritmo” ha hecho que la reputación de los métodos de alerta sobre los signos de la fertilidad haya caído en un cierto descrédito.
   Pero en realidad, algunos de estos sistemas pueden ayudar a determinar cuál es el momento ideal para la concepción. Es por ello que hemos de llevar un control de los cambios de la temperatura basal, del moco cervical, y de la posición y el tacto del cuello del útero, para incrementar las posibilidades de embarazo.

 

 

 

jueves, 2 de junio de 2016

El Estrés, 5ª y última parte


Homeopatía
   Los siguientes remedios homeopáticos están indicados para distintos estados psicológicos y físicos.
   La posología de los preparados varía según la agudeza e intensidad de los síntomas, así como si el remedio contrasta o no con diferentes aspectos de la constitución de la persona que sufre un cuadro de ansiedad. Las diluciones más usuales son a partir de 9CH, tomada una o dos veces al día, hasta diluciones más altas (15- 30 CH), tomadas una o dos veces a la semana.


ACONITUM
• Ansiedad en casos agudos.
• Miedo a la muerte.
ARGENTUM NITRICUM
• Precipitación en las acciones. Miedo.
• Inseguridad ante los acontecimientos.
ANACARDIUM
• Fatiga, lentitud, alteración de la memoria.
• Ansiedad que se calma comiendo.
ARSENICUM ALBUM
• Persona escrupulosa y detallista en sus acciones, friolera y asténica (se cansa con facilidad).
• Ansiedad cíclica de predominio nocturno.
AURUM MURIATICUM
• Irritabilidad, cólera e intolerancia.
• Falta de entusiasmo que puede llevar al suicidio.
GRAPHITES
• Tristeza, lentitud y angustia.
• Persona obesa y friolera.
KAUUM BROMATUM
• Agitación a nivel de manos y dedos.
• Problemas de memoria y dificultad para pensar.
CHAMOMILLA
• Irritabilidad.
• Hipersensibilidad al dolor.
GELSENIUM
• Síntomas parecidos al Argentum N. pero con bloqueo mental.
• Miedo y temblor.                                                                                                                                 IGNATIA
• Persona histérica y paradójica.
• Espasmofilia.
MOSCHUS
• Síntomas de la Ignatia agravados con desvanecimientos histéricos.
NUX VOMICA
• Agitación en un contexto de persona con exceso de tensiones y trabajo.
NUX MOSCHATA
• Ansiedad con somnolencia y postración.
STRAMONIUM
• Persona muy ansiosa y colérica (síntomas parecidos a la Chamomilla).
• Niños con miedo a la oscuridad y la soledad.
• Tendencia al delirio.
THUYA
• Obsesión.
• En ocasiones, ilusiones mentales.
STAPHYSAGRIA
• Cólera reprimida.
SIL ICEA
• Personas ansiosas y agitadas que se cansan con facilidad.
• Desmineralización.
• Tristeza y falta de confianza.
CALCAREA CARBONICA
• Carácter aparentemente tranquilo pero miedoso.                                                                                                                                                                                   • Persona obesa, metódica, perezosa y que se desanima pronto.
IODUM
• Ansiedad.
• Persona calurosa.
• Aumento del apetito pero pérdida de peso.
PHOSPHORUS
• Persona imaginativa, intelectual y muy sensible.
• Cuando la persona está deprimida
cree que nadie le entiende.
MEDORRINUM
Agitación de manos y piernas.
• Cambios de humor bruscos.
LACHESIS
• Verborrea. Irritabilidad y cólera que puede alternar con depresión.
• Persona calurosa, congestiva, celosa.
ZINCUM
• Agitación con movimiento constante de las extremidades inferiores.
LYPOCODIUM
• Inseguridad con hipertrofia del “Ego”.
• Irritabilidad que se descarga a los subordinados.
KALIUM BROMATUM
Ansiedad con terrores nocturnos (especialmente en niños).
• Movimiento constante de las manos.
Oligoterapia
   Esta terapia se desarrolla mediante elementos minerales traza (presentes en pequeñas cantidades), que actúan como catalizadores de las funciones orgánicas.
   Su nivel de acción se incluye en la terapia funcional, es decir, sobre aquellas alteraciones que no han producido lesión orgánica irreversible.                                                                                                                                                     

 • Manganeso-Cobalto
- 2 c.c. en solución de gluconato, una toma al día.
   Se debe tomar durante un largo período de tiempo, ya que es un medicamento de diátesis diatónica, es decir, para los cambios cíclicos por alteración de regulación del sistema neurovegetativo, con manifestaciones somáticas de influencia nerviosa como las colitis espasmódicas, variaciones tensiónales, dolor cardiaco, úlceras digestivas y cambios en la circulación periférica de tipo restrictivo (mala circulación).                                               

 • litio
- 2 c.c. en solución de gluconato, de 2 a 4 veces al día.
   La medicina alopática lo utiliza en dosis altas para el tratamiento de los estados maniaco-depresivos, necesitando una indicación de especialista y controles precisos de litemia (tasa de lirio en sangre), con efectos secundarios importantes. En cambio, utilizado en oligoterapia (forma catalítica) no presenta ningún inconveniente, incluso si sus tomas se repiten varias veces al día (hasta 6). Está indicado en nerviosismo, ansiedad con componente agresivo y trastornos del sueño
• Iodo
- 2 c.c. en solución de gluconato, una toma al día.
   Se utiliza en los procesos de ansiedad de causa hormonal hipertiroidea (temblores, insomnio, sudoración profusa, hipertermia, adelgazamiento...). Es el catalizador del tiroides y sus funciones. Su uso está indicado tanto en las disfunciones híper como hipo, y está indicado en estados previos a una disfunción orgánica manifiesta (Sdr. pre-Basedow), así como en nerviosismo, hiperemotividad, variaciones tensiónales, problemas neurovegetativos, etc.
• Cobre-Oro-Plata
- 2 c.c. en solución de gluconato, una toma al día.
   Se prescribe durante un largo período de tiempo, ya que obedece a la diátesis o terreno de tipo anérgico, es decir, en pacientes que refieren un cuadro de ansiedad, con un componente de cansancio constitucional, con pérdida de vitalidad y ausencia de respuesta orgánica-inmunitaria con propensión a enfermedades de tipo infeccioso.


 

 

 

miércoles, 1 de junio de 2016

El Estrés, 4ª parte


Apoyos para anular el estrés
Técnicas de poder mental y autoestima
   Con la ayuda de estas técnicas, aplicadas y perfeccionadas por un terapeuta (psicólogo especializado), se puede mejorar cada una de las propuestas ofrecidas anteriormente.
   Puesto que el mejor recurso para combatir el estrés es eliminar sus causas, nunca estará de más un análisis realista de la situación con la ayuda de un consejero psicológico.
Aromaterapia
   Después de un día agotador puede realizarse un baño caliente con varias gotas de esencias. Con la albahaca, lavanda, mejorana, toronjil, naranja y salvia se puede conseguir un estado de relajación. También es importante potenciar el resultado del baño relajante dedicando un rato a la lectura o a mirar un programa televisivo que ocasione placer
   Otro recurso de-la aromaterapia consiste en aromatizar con esencias sedantes las habitaciones donde habitualmente se desenvuelve la persona afectada por el estrés. También puede ser de gran utilidad la aplicación de unas cuantas gotas de esencia sobre la piel del pecho o la espalda.
   Para evitar el insomnio puede ser indicada una tisana tranquilizante con un buen hipnótico, como por ejemplo las esencias de toronjil, de flor de azahar o de menta.


Ejercicios tísicos y de meditación
   La liberación de adrenalina controlada (como puede suceder con el ejercicio físico) siempre beneficia a la persona que padece estrés, mientras no requiera un esfuerzo excesivo o implique competitividad. También puede practicarse la meditación, el yoga o los ejercicios respiratorios.

Reflexología pedal
   Las terapias manuales de reflexología podal ayudan a recuperar el equilibrio y favorecen la relajación, tanto física como psíquica. De este modo, se convierten en un medio de apoyo a cualquiera de las ayudas o terapias citadas anteriormente.

Alimentación equilibrada
   Una alimentación equilibrada es de vital importancia para evitar los efectos de la fatiga y favorecer la regeneración de los materiales orgánicos. Pero podemos hacer especial hincapié en una serie de complementos dietéticos como la miel, la jalea real, el polen y la levadura de cerveza.
   La Miel es muy útil como complemento en casos de astenia, fatiga y depresiones físicas y psíquicas, ya que sus propiedades dinamogénicas y tonificantes ayudan a recuperar el equilibrio.
   La Jalea real actúa sobre el equilibrio neuropsiquico, proporcionando una mayor resistencia a la angustia y a los estados depresivos, a la ansiedad y a las alteraciones del humor.
   El Polen es sumamente eficaz en los estados de fatiga por su contenido en Vitamina B-5, cuya carencia se manifiesta con la sensación de cansancio, nerviosismo y los problemas de sueño. Así mismo, se ha demostrado su efectividad en casos de falta de concentración o atención, de disminución de la voluntad y en problemas de insomnio.


Tratamientos naturales para el Estrés y la Ansiedad
Fitoterapia
   Las plantas indicadas a continuación disminuyen la hiperexcitabilidad nerviosa y están indicadas en el tratamiento de la ansiedad, el insomnio y el nerviosismo. La mayoría de ellas cubren básicamente las necesidades terapéuticas que se abordan clásicamente con las benzodiacepinas (ansiolíticos convencionales).
   Entre las plantas que actúan sobre las funciones nerviosas elementales encontramos plantas analgésicas como la Matricaria chamomilla y plantas sedantes y relajantes musculares como la Citrus aurantium, Pasiflora incarnata, Valeriana oficinalis, Melissa officinalis, Lavandula oficinalis, Tilia platyphyllos y la Origanum majorana.
  
En el grupo de plantas que actúan sobre funciones psíquicas superiores se distinguen las plantas ansiolíticas o tranquilizantes menores (Me1issa oficinalis, Passiflora incarnata, Citrus auranticum) y las neurolépticas o tranquilizantes mayores (Papaver somniferum).


Citrus aurantium* (Azahar)
De la familia de las rutáceas, se utilizan los pétalos, y en ocasiones las hojas y la corteza.
• Propiedades farmacológicas:
  
Tiene una acción antiespasmódica, sedante e hipnótica. También se le confiere actividad antiinfecciosa y tónica cardíaca. Los principios amargos le dan una acción tónica, aperitiva, carminativa y expectorante. Los flavonoides le confieren una mejora en la resistencia capilar, por lo que actúa sobre la fragilidad de los vasos.    • Indicaciones
  
Insomnio, excitación nerviosa, ansiedad, estrés, y para los espasmos digestivos, anorexia (falta de apetito), dispepsias de origen nervioso (mala digestión), tos nerviosa, varices, fragilidad capilar y edemas.
• Formas de uso
   En infusión: Una cucharada de flor seca por taza de agua. Se toma antes de acostarse.

Lavandula olftcinalis* (Lavanda)
  
De la familia de las lamiáceas, se utilizan las sumidades floridas.
• Propiedades farmacológicas                                                                                                                                                     Es sedante, antiespasmódica, estimulante de la síntesis y la secreción biliar (colerética y colagoga), hipotensora, vasodilatadora arterial, diurética, antiinfecciosa y cicatrizante (en uso externo).
*
Indicaciones
   Irritabilidad, insomnio, enfermedades infecciosas, taquicardia, hipertensión, afecciones hepáticas y jaquecas.
   En uso externo se utiliza en infecciones, dolores reumáticos y baños sedantes. Se utiliza mucho en perfumería y cosmética.
• Formas de uso
- En infusión: Un 3% (una cucharadita) de sumidades floridas por taza. Tomar dos veces al día.
- Para aplicaciones externas: Macerar 50 g de flores en 1 litro de aguardiente, durante 15 días. Filtrar y friccionar suavemente.
- En baños: Realizar una infusión de 200 g de planta en tres litros de agua hirviendo, colar el líquido y verterlo en el baño.
- En decocción: Usar una puntita de flores por taza. Filtrar y beber una taza antes de acostarse.
Passiflora incarnata* (Pasiflora)
  
De la familia de las pasifloráceas, se utilizan los tallos y las hojas.
• Propiedades farmacológicas
   Es sedante de tipo hipnótica, antiespasmódica, ansiolítica, analgésica, anticonvulsivante e hipotensora.
• Indicaciones
   Estados ansiosos acompañados o no de dolor, problemas de insomnio (en particular en estados depresivos). Deshabituación de psicotropos de síntesis. Distonías neurovegetativas.
• Formas de uso
- En infusión y decocción: 1 g por taza.
- En polvo: De 0,5 a 1,5 g diarios.
- En extracto fluido: De 0,5 a 2 ml por día, en un vaso de agua o infusión.
- En tintura oficinal: De 1 a 3 ml/día.
Tilia platyphyllos* (Tila)
  
De la familia de las tiliáceas, se utiliza la inflorescencia (cualquier ramificación que se resuelve en flores), las brácteas (hojas pequeñas en cuya axila nace una flor) y en ocasiones la albura (corteza privada de su parte externa o súber).                                                                                                                                           • Indicaciones
  
Se utiliza contra la tos, insomnio, irritabilidad nerviosa, alteraciones hepato-biliares, migrañas.
• Formas de uso
-
En infusión: Un 4% de flores secas por taza. Se toman dos o tres tazas al día. Se pueden añadir algunas gotas de aceite esencial de azahar.
- En decocción: Un 10% de ramas jóvenes cortadas a pedacitos. Se cuecen a fuego lento durante varias horas y se filtra el líquido. Se toman dos tazas diarias (efecto diurético).
- En baños: Añadir 10 puñados de hojas y flores a 2 litros de agua hirviendo y diluir el preparado en el agua del baño (acción calmante).
Valeriana officinalis* (Valeriana)
  
De la familia de las valerianáceas, se utiliza la raíz y el rizoma.
• Propiedades farmacológicas
   Actividad sedativa, más próxima a los neurolépticos que a los tranquilizantes y no interferida por el alcohol.                                                                                                                                        Actividad espasmolítica y relajante de la musculatura lisa. Efectos citotóxicos y antitumorales. Efecto anticonvulsivante a dosis altas.
*
Indicaciones
   Se usa en gran parte de patologías neuróticas y psicosomáticas, y para la tensión psíquica, estados de estrés, excitabilidad, ansiedad, alteraciones del sueño, alteraciones cardíacas de origen nervioso (palpitaciones, extrasístoles o alteraciones del ritmo) y cefaleas.
• Formas de uso
- En infusión: 1 gramo por taza. Tomar de una a tres veces al día.
- En polvo: 500 mg diarios.
- En extracto fluido: De 20 a 30 gotas al día, en un vaso de agua o infusión.
- En extracto seco: De 100 a 300 mg diarios.
- En suspensión integral de planta fresca: 2,5 ml por día.
- En aceite esencial: 3 gotas disueltas en un poco de miel o en un terrón de azúcar. Se utiliza tanto en patología nerviosa como digestiva (espasmos).